Entre risas, curiosidad y cuadernos, el Salón Blanco de la Casa de Gobierno se llenó este viernes de voces jóvenes. Allí, el gobernador Claudio Poggi encabezó el reconocimiento a 35 estudiantes de los niveles Primario y Secundario que resultaron ganadores del concurso “Sumá Leyendo”, una iniciativa del Plan de Alfabetización orientada a fortalecer la comprensión lectora durante el receso de verano.
La escena tuvo más de encuentro que de acto formal. Sentados alrededor de una mesa larga, los chicos compartieron una merienda con el mandatario y aprovecharon el micrófono abierto para contar en primera persona cómo fue la experiencia de ingresar todos los días a la plataforma educativa y sostener el hábito de la lectura en pleno verano.
El certamen convocó a unos 2.000 estudiantes de toda la provincia. “’Sumá Leyendo’ es, en síntesis, un gran ejercicio de comprensión lectora. Para interpretar una consigna hay que entender qué te están preguntando para responder bien. De esos 2.000 chicos, estos 36 fueron los ganadores. Felicitaciones a ustedes”, expresó Poggi, en tono cercano.
El Gobernador encuadró la iniciativa dentro de la decisión política de declarar 2026 como el Año de la Educación, y vinculó el programa con la conmemoración de los 200 años de la fundación de la primera escuela de Domingo Faustino Sarmiento.
“Hemos puesto la mirada en la educación y en el acceso al conocimiento. Es el centro de nuestras políticas públicas. Un pueblo educado es libre, no depende de nadie”, afirmó, y extendió el reconocimiento a las familias que acompañan el proceso educativo. “Detrás de cada chico hay una familia que apuntala”, subrayó.
La tarde tuvo momentos distendidos. Hubo juegos de deletreo — con palabras como “gobernador” y “presidente”— y un intercambio fluido entre los estudiantes y el mandatario que terminó de romper cualquier formalidad inicial.
Desde el área educativa, la directora de Innovación y Planeamiento, Virginia Petrino, explicó que el concurso se basó en el ingreso cotidiano a una plataforma digital con consignas de comprensión lectora, sinónimos y ortografía que otorgaban puntaje.
“La plataforma está enmarcada dentro del Plan de Alfabetización y contempla el trabajo con docentes y directivos. Tiene 365 lecturas organizadas por año y por nivel. En secundaria, por ejemplo, los alumnos leen clásicos divididos en capítulos para ir complejizando progresivamente la lectura”, detalló.
El objetivo oficial es que la he rramienta no se limite al concurso de verano, sino que se integre al trabajo pedagógico durante todo el ciclo lectivo para consolidar el hábito lector y ampliar la cultura general de los estudiantes.
La jornada cerró con fotos familiares, entrega de libros y juegos didácticos, y la sensación —al menos por una tarde— de que la política educativa se volvió conversación de sobremesa.
La voz de los chicos: lectura, disciplina y orgullo
Varios de los ganadores aprovecharon el encuentro para contar qué les dejó la experiencia. Josué Neira, del Colegio San Luis Gonzaga, recibió un juego didáctico y un libro. “Aprendí más sobre deletreo y a contestar rápido las preguntas, pero me gustaron mucho los ejercicios sobre sinónimos. Entraba a la plataforma cada vez que tenía un tiempito y me ayudaba mucho mi mamá”, relató.
Desde Villa Mercedes viajó Victoria Torres Olguín, estudiante de 5° año del Colegio N°2 ‘Juan Esteban Pedernera’, quien participó por segunda vez y volvió a ganar. “Fue una experiencia muy grata porque nos impulsa a ser más disciplinados y creativos. Es un hábito lector muy bueno”, sostuvo.
Uno de los momentos más comentados lo protagonizó Simón Belgoff Carranza, de 6° grado de la Escuela ‘Leopoldo Lugones’ de Tilisarao. Con soltura, detalló los textos que había leído —entre ellos materiales del libro Argentinos— y destacó la variedad temática de la plataforma.
“Esta experiencia para mí fue muy buena, es un orgullo. Tengo que agradecerle a mi familia y a los docentes por motivarme a leer”, dijo. Y dejó una definición que sintetizó el espíritu del concurso: “Hay gente que puede saber leer, pero no sabe interpretar el texto, y por eso está el concurso”.
Con libros bajo el brazo y diplomas en mano, los 35 estudiantes volvieron a sus localidades con un reconocimiento que, al menos por ahora, tiene forma de merienda compartida y desafío lector cumplido.