San Luis avanzará hacia una reforma de su Constitución Provincial. La Cámara de Diputados convirtió este miércoles en ley el proyecto impulsado por el gobernador Claudio Poggi y completó así el primer paso institucional hacia la convocatoria de una Convención Constituyente.
La votación terminó con 30 votos a favor y 13 en contra. El dato adquiere relevancia porque el oficialismo contaba con los 29 diputados necesarios para alcanzar por sí mismo la mayoría de dos tercios exigida para declarar la necesidad de la reforma. La iniciativa, sin embargo, sumó un voto más y superó ese umbral.
El proyecto ya había sido aprobado previamente por el Senado provincial y, con la sanción de Diputados, quedó definitivamente habilitado el proceso para reformar parcialmente la Constitución sancionada en 1987.
La ley no modifica directamente la Constitución. Lo que hace es declarar la necesidad de la reforma y establecer cuáles serán los temas que podrá discutir una Convención Constituyente, cuyos integrantes deberán ser elegidos por el voto popular.
La iniciativa original fue presentada por el Poder Ejecutivo provincial y posteriormente incorporó modificaciones surgidas de distintas mesas de diálogo, de las que participaron representantes de sectores políticos, institucionales y sociales.
La propuesta alcanza aspectos centrales del funcionamiento del sistema político de San Luis. Entre otros puntos, habilita la discusión sobre los límites a las reelecciones, la incorporación de la doble vuelta electoral, modificaciones en el funcionamiento de la Legislatura, cambios en los organismos de control y en el sistema de selección de magistrados, una nueva organización del Ministerio Público y la incorporación de derechos vinculados con las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial.
Pero detrás de ese conjunto de modificaciones existe una idea que atravesó buena parte de la fundamentación del oficialismo durante el debate legislativo: poner nuevos límites al ejercicio del poder y fortalecer las instituciones provinciales.
La reforma propone revisar mecanismos que durante décadas permitieron una fuerte concentración del poder político y avanzar hacia reglas que favorezcan la alternancia, refuercen los controles y otorguen mayores garantías de independencia a organismos fundamentales del Estado.
En ese sentido, uno de los ejes centrales es la limitación de las reelecciones. La discusión alcanzará no solamente al Poder Ejecutivo, sino también a otros cargos electivos y funciones institucionales, con la intención de establecer límites temporales al ejercicio continuado del poder.
Otro de los cambios habilitados es la eventual incorporación del balotaje para la elección de gobernador y vicegobernador, un mecanismo que obligaría a quien conduzca la Provincia a alcanzar un determinado nivel de respaldo electoral y que modificaría sustancialmente el sistema vigente.
La reforma también abre la discusión sobre el funcionamiento de la Legislatura y los organismos de control, así como sobre la selección de jueces y la organización del Ministerio Público. Son áreas particularmente sensibles porque allí se define buena parte del sistema de contrapesos que debe existir entre los poderes del Estado.
A esos cambios institucionales se suma una actualización de derechos y garantías para incorporar fenómenos que prácticamente no existían cuando fue sancionada la Constitución de 1987, entre ellos los desafíos derivados de la transformación digital y el desarrollo de la inteligencia artificial.
Con la sanción de la ley comienza ahora una nueva etapa. La Legislatura definió qué aspectos de la Constitución pueden reformarse, pero serán los convencionales constituyentes elegidos por los ciudadanos quienes tendrán la facultad de discutir y redactar las modificaciones.
San Luis puso así en marcha un proceso que puede modificar algunas de las reglas fundamentales con las que funcionó políticamente la Provincia durante las últimas cuatro décadas. El debate que se abre ya no será solamente sobre una reforma constitucional, sino sobre qué arquitectura institucional quiere darse San Luis para los próximos años y qué límites pretende establecerle al poder.
