«Gordo paj… Culpa tuya estuve en la comisaría, te voy a matar», le dijo un ladrón a un policía, que luego apedreó y apuñaló

Bryan Frontera, de 24 años, había sido demorado la noche del martes por robar cables de un colectivo. A las pocas horas, la Justicia lo liberó y atacó a un patrullero del Comando Radioeléctrico, con pedradas y puntazos.
26 de septiembre de 2025
Trascendió que Bryan Antonio Frontera el lunes también habría robado en un mercadito.

No importa qué grado de alcohol en sangre tenga, Bryan Antonio Frontera, parece que cuando ve a un policía, lo reconoce de inmediato. No olvida jamás un rostro y los responsabiliza, ahí nomás, porque el martes lo detuvieron cuando robaba en un colectivo. Al día siguiente, la Justicia de Villa Mercedes lo dejó en libertad.

A las pocas horas, Frontera se cruzó con un móvil policial y empezó a lanzarle piedras y amenazas. «Gordo paj… Culpa tuya estuve en la comisaría. Te voy a matar», le gritó.

Eso pasó la mañana del miércoles, en el barrio Estación, en lo que algunos medios han catalogado como «un confuso episodio», como si un efectivo del Comando Radioeléctrico hubiera empezado a los tiros porque se le ocurrió. Una fuente allegada le contó en exclusivo a Todo Un País que el joven, conocido por robar cables y baterías de los colectivos del barrio Estación de Villa Mercedes, atacó a pedradas varias veces a un móvil policial y cuando el patrullero intentó demorarlo le clavó un cuchillo en una mano.

El delincuente escapó y, herido como estaba, el agente realizó disparos intimidatorios. Al ya famoso ladrón lograron detenerlo otros camaradas de la División de Rápida Intervención Motorista (DRIM).

El cuchillo serrucho con el que Frontera hirió la mano derecha del agente.

Pero desde la mañana del jueves circula por las redes sociales un video que una hermana de Frontera subió. En la filmación, en la que se ve a un efectivo realizando disparos intimidatorios al otro hombre que huía, la joven la difundió en un intento de pintar de inocente a su hermano y hasta de un caso de «gatillo fácil». Pero, según un informante, el episodio no podía resumirse para nada en esos 26 segundos de video.

De acuerdo con lo que le aseguraron a esta cronista, Frontera, de 24 años, ha sido escrachado en las redes sociales en numerosas oportunidades, por robar cables y baterías; en posteos en los que el comentario más suave que le dedicaron fue «lacra».

La noche del martes fue sorprendido por el personal del Comando Radioeléctrico, como de costumbre, robando. Se había metido debajo de un colectivo parar extraerle cables y lo que pudiera, indicó la fuente. Los uniformados lo demoraron, por supuesto.

Pero, para sorpresa de todos, quedó en libertad a las pocas horas porque la Justicia no formalizó su detención. Según trascendió, el día anterior, el lunes, también habría robado en uno de los locales que tiene Mercadito Cocucha, ubicado en calles Pellegrini y Los Álamos.

El patrullero del Comando Radioeléctrico fue apuñalado en un pulgar.

Pero se ve que Frontera no sabe vivir sin problemas de por medio y el miércoles, alrededor de las 8:30, vio un móvil policial. La patrulla circulaba hacia el oeste por calle Asia y al llegar al cruce con Balcarce su conductor vio a dos hombres. «Uno de ellos tenía barba blanca con negro, vestido todo de negro y estaba sentado. El otro estaba parado y con un buzo naranja», detalló el informante.

Ese último era el sindicado por la comunidad como el «ladrón de cables». Los policías ya le conocen el número de DNI de memoria y hasta el domicilio.

Y con las venas todavía hinchadas de la rabia, en plena calle, Frontera le gritó sin asco al patrullero: «Gordo paj.. Culpa tuya estuve en la comisaría. Te voy a matar». El agente del Comando Radioeléctrico no le hizo caso y siguió su recorrido.

A los pocos minutos, el agente observó nuevamente a Frontera en calle Monseñor D’Andrea. Esa vez estaba solo, con una caja de vino en una mano y una piedra, en la otra Los nervios, al parecer, todavía los tenía a flor de piel.

Vio otra vez al patrullero y no se quedó con las amenazas verbales. Fue a la acción. Le lanzó la piedra al móvil policial. Pero le falló la puntería. El efectivo hizo marcha atrás, para descender del vehículo. Y, en eso, el delincuente tomó otra piedra y la arrojó con más fuerza hacia la patrulla. Impactó contra el capot y cerca del parabrisas, lo que dañó visiblemente la pintura y la chapa del rodado.

No se detuvo. Sacó un cuchillo serrucho con cabo de madera de su bolsillo izquierdo, con su mano izquierda, precisó la fuente. Fue entonces cuando el agente tomó la escopeta que le provee la Fuerza,  cargada con cartuchos anti tumulto, es decir, perdigones de goma.

Comenzó a hacer maniobras intimidatorias, como cargar el arma para ver si así el agresor se calmaba. Pero fue peor todavía. Frontera se le abalanzó y le clavó el cuchillo en el pulgar de la mano derecha. El efectivo retrocedió unos metros, pero al ver que el atacante estaba a punto de agredirlo de nuevo, se vio obligado a usar su arma.

Disparó la escopeta, la cual apuntaba hacia el piso, a unos 45 grados. Frontera, entonces, escapó por calle Monseñor D’Andrea hacia el oeste.

El agente del Comando se subió al móvil y trató de seguirlo. Al arribar a calle Balcarce, una mujer le indicó que la persona que buscaban se había escondido en una casa en construcción, en Balcarce y Monseñor D’Andrea, con el frente que da hacia el oeste.

Apenas se arrimó el patrullero vio a Frontera todavía con el cuchillo en mano. El joven arrojó el arma blanca. El policía le dijo que se tirara al piso, pero hizo caso omiso a esas órdenes. Nuevamente le dio la voz de alto, pero como el hombre lo ignoró, el uniformado realizó otro movimiento intimidatorio con la escopeta con perdigones anti tumulto, apuntando hacia el piso, siempre a 45 grados.

Pero ni así paró Frontera. Giró rápidamente, escapó por Balcarce, hacia el sur. El personal de la División de Rápida Intervención Motorizada (DRIM) ya contaba con todos los datos físicos del prófugo. Y, en un recorrido, lograron demorarlo en calles Tomas Jofre y Pedernera.

Una hermana de Frontera publicó un video en el que se ve al joven escapando de un policía que realiza disparos con una escopeta. Quizás pensó que la comunidad se solidarizaría con su hermano que, según ella, no había cometido ningún delito. Pero le salió el tiro por la culata. En cuestión de segundos, la publicación se llenó de comentarios de personas que lo tildaron de ladrón, rata, lacra y etcétera, etcétera.

Es más, según trascendió, Frontera hasta había publicado en sus redes unos cables, presuntamente robados, con la intención de venderlos. Luego de que lo demoraran la primera vez no le quedó otra que eliminar esos posteos.

No te pierdas...