Hay turbulencias… regresamos a Kansas y el 10 revienta

Ayer nos instalamos en la ciudad en la que comenzó el Mundial para la Scaloneta. El avión se movió feo, tanto como el panorama albiceleste tras el 2-0 abajo en Atlanta. Estamos en casa.
8 de julio de 2026
Se estiman... el 15 es el ídolo de Kansas, pero ahora reina el 10 albiceleste.

La Selección Argentina regresó a Kansas, su casa elegida para residir en esta Copa. Salvo cuando jugó en Miami, desde donde viajó a Atlanta, en las dos presentaciones en Dallas, partió desde Kansas regresando al mismo sitio.

Con Suiza en la mira, el próximo sábado desde las 20 (22 en Argentina) por 4tos de final. Ajustamos el reloj. En Atlanta, y antes en Miami, la diferencia horaria con nuestro país era de una hora; en Kansas es de 120 minutos.

El Mundial nos tiene a todos locos de pasión, sea aquí o en cualquier rincón del país y del planeta donde hay un albiceleste, sea de nacimiento o por elección. Tomamos el vuelo FL1443 con fuerte turbulencia casi de movida… No podía ser de otra manera, tras vivir el tremendo 3-2 a Egipto. La sensación, en 10 segundos en el aire, fue de estupor. Igual que luego del 2-0 anulado a los africanos y que del 2-0 legal.

Las azafatas, atrás y justo pegadas a mi ubicación 37D, seguían hablando mientras el avión se sacudía. Si hablan y luego ríen, nada malo puede pasar. Pensé en ese momento en Leo Messi hablando con «Cuti» Romero en pleno agite del juego en Atlanta, antes del 2-1… Si ellos entregan tranquilidad aún en el temor, es que toda estará en su lugar.

Michael es americano, profesor de historia, vive en California y viaja con su hijo a ver a la Scaloneta. Le pasa desde 2006, que eligió a nuestro país como bandera futbolera. Desde el primer Mundial de Messi que le sigue el rastro. Eso se nota y mucho. Messi enamora más allá de nuestra tierra, mucho más allá…

El equipo se activó ayer a la tarde, a las 18 de aquí, y lo que dejan los rostros de los futbolistas es satisfacción plena. Ves entrar al entrenamiento a los jugadores y, con los pies en el césped, parecen más fuertes, más grandes y más potentes que cuando arrancó esta historia. Es como si el triunfo ante los Faraones les hubiesen dado una espalda aún más grande de la que ya tienen.

Lionel Scaloni observa. No mira, observa.

En la concentración de Suiza se deben estar preguntando cómo hacer para bajar al campeón reinante. Egipto lo tuvo del cuello, y en un rato Argentina cambió el mando y lo llevo a la guillotina.

Suiza y los albicelestes se volverán a ver las caras tras enfrentarse en 8avos de final del Mundial 2014. Aquella jornada en San Pablo, agónica por el 1-0 tras el gol de «Fideo» Di María a los 113 minutos, ya en suplementario, no hace más que poner delante a un seleccionado bravo, que sacó a Colombia en los penales, pero que fue superior a los «Cafeteros» en 120 minutos.

Estamos en la casa de Patrick Mahomes, el líder de los Chiefs en la NFL (fútbol americano). Usa la numero 15 y es la casaca que me regaló el «Tano», quien con Andrés se pusieron la 10 y fueron anfitriones de este periodista en la primera escala en Kansas.

Dejé la camiseta de Patrick en Atlanta, en la casa de Pablo y Débora, donde Juan Carlos, papá de Pablo, administra el juego como si fuese Leandro Paredes. Atlanta será sede de una de las semifinales, que juntará al vencedor de Argentina vs. Suiza con el ganador de Noruega vs. Inglaterra.

No, no me olvidé la casaca de Mahomes… la dejé como un símbolo del lugar al que esperamos volver, y lo hice por una certeza: en Kansas manda el 10 albiceleste y no el 15 de los rojos. Las camisetas argentinas con el número del genio, superan en la exhibición de venta a las del talentoso de Kansas. Previo al debut había y se veían más del crack local.

Solo Messi puede generar eso en la tierra de Norteamérica, donde el soccer (nuestro fútbol) es el quinto deporte en popularidad, por detrás de la NFL, la NBA, el beisbol y el hockey sobre hielo.

Argentina dio vuelta por primera vez en toda la historia un 2-0 en Mundiales. Y fue la primera vez que empezó perdiendo en el ciclo de 12 juegos mundialistas con Scaloni. En Kansas somos locales, otra vez… y ahora mucho más que en el estreno.

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