El girasol tuvo su auge en la década del ’70, cuando se llegaron a sembrar hasta cuatro millones de hectáreas en el país. Sin embargo, con la aparición de la soja RR y sus ventajas en manejo, la superficie girasolera se redujo drásticamente. Hoy, las nuevas tecnologías y el interés económico impulsan su recuperación en áreas donde hacía años que no se sembraba.
Juan Pablo Odetti, ingeniero agrónomo y miembro de la Cátedra de Cereales y Oleaginosas de la Universidad Nacional de San Luis, destacó el crecimiento del cultivo de girasol en la provincia y a nivel nacional. En los últimos cinco años, el cultivo ha mostrado una importante recuperación en superficie sembrada, replicando en San Luis la tendencia del país.
Luego de la crisis registrada en la campaña 2008- 2009 debido a los daños ocasionados por aves, la provincia ha logrado alcanzar niveles históricos cercanos a las 80 mil hectáreas sembradas. En la campaña 2023-2024, la superficie cultivada llegó a las 100 mil hectáreas, consolidando un panorama optimista para el sector.
El interés económico es un factor clave en esta expansión, pero también se destaca la evolución de la genética como un motor fundamental del crecimiento. “El cultivo de girasol ha cambiado radicalmente en las últimas décadas gracias a la renovación de los híbridos disponibles en el mercado”, señaló Odetti en diálogo con Todo Un País.
Las nuevas variedades presentan mayor estabilidad y mejor adaptabilidad a ambientes marginales como los de San Luis. Además, se han logrado mejoras en la calidad del grano, especialmente en el contenido de materia grasa, y una mayor tolerancia a enfermedades, un aspecto crucial dado que el girasol es altamente susceptible a diversas patologías.
En cuanto a la situación sanitaria de la provincia, Odetti subrayó que las condiciones semiáridas de San Luis representan una ventaja en comparación con otras regiones girasoleras del país: “Las enfermedades que requieren alta humedad para proliferar tienen menor incidencia aquí, lo que reduce la prevalencia de patologías en los cultivos locales”.
Respecto a las rotaciones de cultivos, el ingeniero agrónomo afirmó que el girasol vuelve a jugar un papel clave en las planificaciones agronómicas. “Tiene muy buenos márgenes económicos, libera lotes temprano y permite la implantación de cultivos de servicio o la acumulación de agua en el perfil para los siguientes ciclos productivos”, indicó.
Finalmente, Odetti destacó una innovación en la producción de girasol: la menor dependencia de polinizadores. “Antes era necesario recurrir a apicultores para instalar colmenas en los lotes de girasol. Sin embargo, los híbridos actuales han superado la autoincompatibilidad, por lo que, aunque los insectos polinizadores siguen presentes en los campos, ya no es imprescindible colocar colmenas”, concluyó.
Sergio Chiófalo, ingeniero agrónomo de Villa Mercedes y representante de la empresa Agrocigea, participó en la reciente jornada de girasol en San Luis, un evento que no se realizaba desde hace tiempo en la provincia. “El objetivo era dar a conocer el cultivo a los productores y animarlos a incursionar en él. Desde una perspectiva económica y ambiental, el girasol es una excelente opción para la rotación de cultivos”, valoró.
Uno de los temas centrales de la jornada fue el crecimiento sostenido del girasol, impulsado no solo por factores económicos sino también por avances genéticos. “Los nuevos híbridos han mejorado significativamente, con una mejor capacidad para evitar daños por aves, mayor tolerancia al estrés y la posibilidad de colonizar zonas marginales con buenos rendimientos”, destacó.
En términos agronómicos, el girasol ocupa un papel fundamental en la diversificación de cultivos.
“En los últimos años, lograr rindes de indiferencia con soja ha sido difícil en San Luis. El girasol, en cambio, por su tolerancia al estrés y su capacidad de explorar perfiles de suelo más profundos, permite cubrir costos con mayor facilidad”, indicó Chiófalo.
Por último, Chiófalo mencionó que las trillas de girasol en San Luis podrían adelantarse debido a las condiciones climáticas inusuales. “Las altas temperaturas de febrero han acelerado el ciclo de los girasoles sembrados en octubre, por lo que podríamos tener cosechas antes de lo previsto”, reveló.