Nada está dicho cuando de la mente de una persona se trata. Es un universo aparte y, para colmo, uno enigmático. Eso hasta puede engañar a la Justicia. Y así fue, al menos, por unas horas el domingo, con Fabricio Rotte. Estaba previsto que la mañana de este lunes el hombre que asesinó a su madre, asestándole una docena de veces un arma muy similar a un machete, fuera llevado a los tribunales de Villa Mercedes para que la fiscalía lo acusara formalmente del crimen. Pero no sucedió. No estaba ni en condiciones de ser movido de un lugar a otro.
De hecho su estancia en la Comisaría de Atención a la Niñez, Adolescencia y Familia (CANAF) duró apenas una tarde. Los efectivos lo retiraron el domingo del policlínico regional, alrededor de las 13, lo llevaron a esa dependencia policial y siete horas después tuvieron que regresarlo al hospital.
El alta médica de su estado físico no significaba que había obtenido también el alta por su salud mental, aclaró horas más tarde el psiquiatra que todavía lo analiza minuciosamente. Conclusión: volvieron a internarlo y no saben cuándo podrán imputarlo por matar a Marta Bossa de Rotte, si es que podrán hacerlo. Por un lado, debe contar con el alta médica en ese aspecto y, por otro, los estudios del profesional que evalúa su psiquis deben establecer si es imputable, a pesar de su ser un esquizofrénico paranoico.
En la audiencia prevista para la formulación de cargos, el fiscal instructor 1, Maximiliano Bazla Cassina, explicó que ayer (domingo), pasado el mediodía, dispuso la detención del hombre de 46 años y su traslado del policlínico a la CANAF. El personal del Departamento de Homicidios y el grupo táctico COAR cumplieron con la tarea de conducirlo hasta esa seccional.
No estuvo en un calabozo cualquiera, sino en uno más reforzado respecto a las medidas de seguridad, además de que el ambiente era menos hostil que el de una celda común, le detalló una fuente a Todo Un País.
Durante la tarde, Rotte pidió asesoría legal. Como no cuenta con un abogado particular, le asignaron las defensoras oficiales de turno, Cecilia Mithiaux y Noelia Páez. La primera de ellas lo visitó cuando estuvo en la CANAF. Habló con la letrada, pero no fue coherente. La defensora se limitó a despejar las dudas que tenía en tanto a la asistencia técnica legal. Nadie le mencionó lo de su madre y el porqué estaba allí para evitar cualquier desestabilización.
Al caer la noche, el psiquiatra aclaró que no había dispuesto su alta médica. Por lo tanto correspondía internarlo nuevamente y que quedara bajo resguardo del área de Salud Mental del policlínico «Juan Domingo Perón». No estaba en condiciones de seguir donde estaba.
Lo demostró la mañana de este lunes cuando con «conductas agresivas» dio cuenta de que no estaba bien mentalmente. No solo no podía ser conducido hasta el Poder Judicial para la audiencia de formulación de cargos, sino que no tendría sentido hacerlo ya que con sus facultades tan alteradas no comprendería el proceso. Para ser imputado debe entender qué significa eso. No es cualquier delito el que el fiscal instructor piensa imputarle: «homicidio calificado por el vínculo». Está en juego su libertad de los siguientes 35 años.
Fue así que el juez de Garantías 4, Santiago Ortiz, ordenó «la suspensión de la formulación de cargos a la espera del avance del estado de salud» de Rotte, informaron los voceros judiciales. El alta psiquiátrica podría suponer una demora de días o, incluso, meses.