Emanuel Sebastián Alfonso y su hijo Ezequias hicieron todo lo judicialmente posible, desde principios de marzo de 2025 hasta la fecha, para evitar estar tras las rejas. Si bien por un breve lapso uno de ellos lo consiguió, luego un tribunal le terminó de dictar la prisión preventiva al único de ellos al que le habían concedido la libertad. También intentaron sortear la tediosa instancia de debate oral con un juicio abreviado, en el que aceptarían la culpabilidad en la agresión por la que casi matan a tiros a un vecino de Justo Daract. Tampoco lo lograron y esta semana comenzaron a ser juzgados por ese intento de homicidio. Podrían enfrentarse a 12 años y medio de cárcel uno de ellos y a 10 años y seis meses de cárcel, el otro.
Luego de que la jueza Cinthia Martin, quien preside el tribunal unipersonal de Villa Mercedes, diera por iniciado el juicio, el fiscal Néstor Lucero ratificó la acusación contra Emanuel Alfonso por “lesiones leves agravadas por el uso de arma de fuego” y contra Ezequias por el delito de “abuso de arma”.
Recordó, a grandes rasgos, que el ataque que por muy poco no le costó la vida a un joven ocurrió el 2 de marzo de 2025, en calle Colón al 400, en Justo Daract. Ese día los acusados, junto a otras personas, una de las ellas menor de edad, se dirigieron hasta la casa de la víctima. Sin palabras de por medio, empezaron a lanzar piedras y ladrillos al frente de la vivienda.
Lejos de calmarse, pasaron a otro nivel cuando uno de ellos sacó un revólver, calibre 22, y gatilló. El primer disparo no salió de la recámara del arma, el segundo proyectil impactó contra la pared del inmueble y el último en el pie del damnificado. Viéndolo herido, pero considerando que no era de gravedad, el otro Alfonso tomó el revólver y gatilló contra el joven lesionado y su padre.
Cuando los policías de la Comisaría 18° llegaron vieron al denunciante tendido en el suelo. Pero, pese a las heridas, pudo hablar y relatar lo que le había pasado.
Tras balearlo se dieron a la fuga. Sin embargo, en el transcurso de ese día, el personal policial detuvo a los Alfonso y a un tercer sospechoso. Ese último demorado después fue desestimado por la fiscalía por falta de pruebas que lo ligaran al intento de homicidio.
En un primer momento, el damnificado fue atendido en el hospital de Justo Daract, pero luego fue trasladado al policlínico regional de Villa Mercedes para una asistencia más específica.
Unos días más tarde, el 11 de marzo, cuando la justicia debía definir si enviar a padre e hijo al penal el juez de Garantías 1 de Villa Mercedes, Alfredo Cuello, en una medida salomónica, decidió dictarle la prisión preventiva al mayor de los Alfonso y dejar en libertad al otro.
Para impedir el encarcelamiento, el defensor Pascual Celdrán había argumentado que sus clientes siempre se ajustaron a derecho, que comparecieron de manera voluntaria y que el hecho de que uno de ellos tuviera antecedentes penales no debería incidir en este caso.
Doce días más tarde, ante el pedido de revisión del fallo planteado por los fiscales, un tribunal de Impugnación revocó la resolución que le había otorgado la libertad al más joven de los acusados y dispuso también su detención por los siguientes dos meses.
