Impuso su propio color rojo en las pasarelas. Vino de la tierra donde los hombres nacen con el don del buen vestir. Nadie necesita decirle a un italiano cómo lucir. El último emperador del lujo y la clase en la alta costura y también en el prêt-à-porter, Valentino Garavani partió de este mundo para siempre este lunes, en su residencia de Roma. Ya no vive físicamente, pero como todo artista seguirá latente a través de sus obras.

Tenía 93 años. Y la causa de su fallecimiento todavía no fue trascendió.
Nació en Voghera en 1932. De joven se sentía fascinado por el cine francés y el vestuario de las actrices de Hollywood. Tras estudiar en Milán, se mudó a París para formarse en la prestigiosa École des Beaux-Arts.
En 1959 regresó a Italia y abrió su primer estudio en la Via Condotti de Roma, la calle de las tiendas de lujo, con la ayuda de su padre. Fue, entonces, cuando conoció a Giancarlo Giammetti, un estudiante de arquitectura que se transformó en su socio comercial hasta el final.

Su debut internacional fue en el Palacio Pitti de Florencia, en 1962. En aquella época surgió el «Rojo Valentino», una tonalidad específica inspirada en una función de ópera al que había ido el diseñador cuando era joven, en Barcelona.
