“La muerte no es el fin de todo, sino el comienzo de algo. Es un nuevo inicio”, escribió el papa Francisco en un texto inédito que se conocerá públicamente a partir de hoy, tres días después de su fallecimiento. Se trata del prólogo del libro “En espera de un nuevo comienzo. Reflexiones sobre la vejez” del cardenal Angelo Scola, arzobispo emérito de Milán.
La reflexión, fechada el 7 de febrero, cobra un sentido conmovedor y profético a la luz de su reciente partida. “La vida eterna, que quienes aman ya experimentan en la tierra en las ocupaciones cotidianas, es el comienzo de algo que no terminará”, escribió el pontífice argentino, que falleció a los 88 años.
Francisco también hizo referencia a la vejez con palabras profundas: “No debemos tener miedo a la vejez. Decir ‘viejo’ no significa ‘ser desechado’… Decir viejo, en cambio, significa decir experiencia, sabiduría, conocimiento, discernimiento, reflexión, escucha, lentitud… ¡Valores que necesitamos desesperadamente!”.
El pontífice subrayó que envejecer no es un problema en sí mismo, sino una oportunidad espiritual y humana, según cómo se viva. “Es cierto que envejecemos, pero ese no es el problema: el problema es cómo envejecemos”, señaló. “Si acogemos con gratitud y reconocimiento el tiempo (incluso largo) en el que experimentamos la disminución de las fuerzas, el aumento del cansancio corporal, los reflejos ya no iguales a los de la juventud, pues bien, incluso la vejez se convierte en una edad de vida si acogemos con gratitud el tiempo en que disminuyen las fuerzas y aumentan los signos del cansancio”.
La carta cierra con una imagen cargada de simbolismo. Francisco evocó el momento en que se revistió con el hábito papal en la Capilla Sixtina, en marzo de 2013, y expresó su deseo de volver a abrazar “con gran estima y afecto” al cardenal Scola. “Ahora, ambos, más viejos que aquel día (…) pero siempre unidos por la gratitud hacia este Dios amoroso que nos ofrece vida y esperanza a cualquier edad de nuestra vida”.