La celebración de las Fiestas Patronales de La Toma comenzó a tomar su dimensión comunitaria en la última noche de la Novena en honor a Santo Domingo de Guzmán, el viernes, con una jornada en la que la fe se expresó también en las calles de la ciudad.
Las actividades comenzaron con la Santa Misa en el templo y continuaron, una vez finalizada la celebración religiosa, con una caravana de la Virgen por las calles de La Toma. Vecinos y familias acompañaron el recorrido, en una de las postales que anticiparon el clima que tendría la jornada central.
A su regreso, la imagen fue recibida con una serenata especialmente preparada para la ocasión. La música estuvo a cargo del coro de la Iglesia, acompañado por Johana Salazar y Darío Muñoz en guitarras, y por el intendente Walter Contreras, en guitarra y canto, en un momento que aportó una cuota de emoción a la última noche de la Novena.
La víspera dejó así una imagen de fe, devoción y encuentro, como antesala de la celebración central en honor al patrono de la localidad.

El sábado 8, desde las primeras horas, la comunidad volvió a reunirse para continuar con los festejos. A las 10 de la mañana se realizó una nueva caravana, que formó parte de las actividades previstas para la jornada patronal y volvió a llevar la celebración a las calles de La Toma.
Por la tarde, a las 15, llegó el momento central de las Fiestas Patronales. Autoridades, vecinos y familias se acercaron para acompañar la procesión en honor a Santo Domingo de Guzmán y participar de la celebración en la rotonda ubicada en la intersección de la Avenida Río Conlara y Ruta Provincial N° 2, cuya plazoleta contiene el Monumento al Santo Patrono.
La presencia de la grey católica marcó el ritmo de la jornada, pero la celebración volvió a mostrar también una característica que excede lo estrictamente religioso: la capacidad de las Fiestas Patronales para reunir a diferentes sectores de la comunidad alrededor de una tradición compartida.
La procesión recorrió las calles centrales de la localidad y, al llegar a la Parroquia Santo Domingo de Guzmán, fue recibida por la Banda de la Policía de la Provincia de San Luis, que acompañó con su música uno de los momentos centrales de la celebración.
Junto a la comunidad religiosa estuvieron presentes instituciones educativas, Bomberos, ballets locales, agrupaciones gauchas y distintos espacios del quehacer local, que se sumaron a la jornada y aportaron sus propias expresiones a una celebración que tuvo múltiples protagonistas.
En ese mismo marco se produjo un intercambio de obsequios entre la Municipalidad y la Parroquia Santo Domingo de Guzmán, protagonizado por el intendente Walter Contreras y el padre Miguel Altamirano.
El intendente entregó al sacerdote un utensilio de viaje, en reconocimiento a la tarea pastoral que desarrolla recorriendo distintas comunidades de los departamentos Pringles y San Martín, mientras que el padre Altamirano obsequió a Contreras un libro sobre el papa Francisco, vinculado con los valores de servicio, humildad y compromiso social que marcaron el mensaje del pontífice argentino.
Luego llegó el momento de la Santa Misa, oficiada por los sacerdotes Miguel Altamirano, Oscar Buendía y Esteban Soria, con el templo repleto de vecinos, familias y autoridades provinciales y locales.
La celebración religiosa dio paso después a otras dos expresiones profundamente arraigadas en los festejos de la comunidad: el tradicional chocolate patriótico y la peña folklórica, que prolongaron el encuentro más allá del ámbito estrictamente religioso y sumaron música, baile, tradición y participación popular a la jornada.

Sobre el escenario se presentaron ballets y artistas locales, en una propuesta que reunió distintas expresiones culturales de la comunidad. El cierre de la peña estuvo a cargo del cantante puntano Gabriel Cantisani, que puso el broche musical a una jornada marcada por la participación y el encuentro.
La escena dejó una imagen que resume buena parte del espíritu de estas fiestas: la procesión avanzando por las calles, la música acompañando la llegada al templo, las familias reunidas, las instituciones de la ciudad formando parte de una misma celebración y, finalmente, la comunidad compartiendo el chocolate y la música folklórica.
Así, La Toma volvió a encontrarse alrededor de Santo Domingo de Guzmán. Con la fe como punto de partida y la participación de toda la comunidad como protagonista, las Fiestas Patronales renovaron una tradición anual que forma parte de la historia y de la identidad de la localidad.
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