La Universidad Nacional de San Luis (UNSL) recibió un equipamiento científico de alto nivel que no tiene precedentes en el país. Se trata de un laboratorio completo de ciencias de superficies trasladado desde la Universidad de Wisconsin-Milwaukee, en Estados Unidos, que fue incorporado al Instituto de Física Aplicada (INFAP), organismo de doble dependencia entre el CONICET y la propia universidad puntana.
El equipamiento pertenecía al investigador Wilfred T. Tysoe, Profesor Distinguido de Química en Wisconsin-Milwaukee y referente internacional en fisicoquímica de superficies, quien al acercarse a su jubilación decidió destinar su laboratorio a la institución argentina con la que mantiene vínculos desde hace más de tres décadas. En septiembre de 2024, la UNSL lo había distinguido con el Doctorado Honoris Causa, y en 2025 recibió el Premio RAICES-LELOIR en el área de Ciencias Exactas y Naturales.
El traslado demandó aproximadamente cinco años de gestiones. La Universidad de Wisconsin-Milwaukee impuso como única condición que la UNSL se hiciera cargo de todo el proceso de desmontaje, embalaje y transporte. El equipamiento, de tal volumen que requirió dos contenedores completos, aún no llegó en su totalidad. El responsable operativo del proceso fue el doctor Octavio Furlong, investigador de la UNSL que realizó su doctorado y posdoctorado junto a Tysoe entre 2003 y 2010, y quien viajó en dos oportunidades a Estados Unidos para coordinar el desarme y el envío del material.
En cuanto a la tecnología en cuestión, los equipos de ultra alto vacío permiten reducir la presión dentro de una cámara hasta valores cercanos a cero, generando un entorno de trabajo con una limpieza casi absoluta. Esas condiciones posibilitan el análisis de propiedades físicas y químicas en superficies sólidas sin interferencia del ambiente exterior. Si bien existen en Argentina otros laboratorios vinculados a esta disciplina, entre ellos los de la CNEA, la UBA, la Universidad Nacional de Córdoba, la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad Nacional del Sur, ninguno contaría con el potencial que tendrá el INFAP una vez concluida la instalación.

El rector de la UNSL, Raúl Gil, destacó que el equipamiento incluye un microscopio de fuerza atómica con capacidad de resolución a nivel de átomos, y que parte del instrumental comenzará a funcionar en el Bloque II de la facultad mientras se aguarda la finalización del nuevo edificio del INFAP en el Campus Universitario, donde se instalará el resto. El rector subrayó que la incorporación abre posibilidades para investigaciones de posgrado y grado, y para articular con otros espacios científicos públicos y privados del país.
Furlong explicó que casi todos los procesos que involucran materiales sólidos ocurren a través de las primeras capas de átomos expuestas, lo que hace indispensable comprender cómo se comportan esas superficies. Entre las aplicaciones concretas mencionó el estudio de la fricción y el desgaste en motores y maquinarias, la corrosión de superficies metálicas, la biocompatibilidad de implantes y el desarrollo de recubrimientos con propiedades específicas como lubricación, catálisis o resistencia a la oxidación. Remarcó además que la tendencia actual hacia la miniaturización tecnológica hace que los procesos superficiales adquieran cada vez mayor relevancia.