Las jubilaciones, entre un mal presente y un peor futuro

Como el Estado no podrá cubrir los beneficios de millones de adultos mayores en simultáneo, habrá que aprender a gestionar el dinero y planificar el retiro.
11 de julio de 2025

“ Hoy la jubilación es una miseria, en el futuro va a ser peor que una miseria. Vayan preparándose”, advirtió el director del Instituto de Desarrollo Económico y Social Argentino -IDESA-, Jorge Colina.

Dentro de 20 años, cuando le toque jubilarse a un 20% de la población que tiene entre 40 y 49 años de edad, el régimen previsional habrá quedado desbordado, aun sin moratorias, porque la cantidad de personas en condiciones de acogerse a sus actuales beneficios superará a los aportantes.

“Para todos los que tienen menos de 50 años, la jubilación como la conocemos se terminó”, sentenció la abogada Andrea Falcone, fundadora del primer estudio jurídico de Elder Law de la Argentina y principal referente de los medios de comunicación para el segmento de mayores de 55 años.

Ambas afirmaciones se hicieron durante un debate organizado por Infobae en el que participaron junto al economista Ignacio Apella (Banco Mundial).

La situación financiera ya es crítica. ANSES, aun cobrando impuestos, solo recibe el 50% del dinero que necesita para pagar las prestaciones. Y el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, que antes aseguraba 24 meses de pagos, hoy cubre menos de cuatro.

Falcone recomienda que las personas aprendan a gestionar su dinero y planificar su retiro, ya que el Estado no podrá cubrir los beneficios de millones de adultos mayores en simultáneo.

Crisis estructural (subtítulo) Los tres especialistas coincidieron en que el sistema jubilatorio argentino atraviesa una crisis estructural que factores demográficos, económicos y sociales agravan.

Apella, por ejemplo, sostuvo que, al ser históricamente uno de los principales instrumentos para mitigar la pobreza en la vejez, “el sistema cumple ese rol con, por supuesto, sus discusiones, pero lo cumple”.

A futuro, descree que el precario equilibrio actual se sostenga, por las dificultades estructurales de funcionamiento del sistema y la transición demográfica hacia una población cada vez más envejecida.

Puso como ejemplo que en 2015 había en el país unos 800.000 nacimientos al año; y hoy apenas son 400.000. “Cada vez habrá más adultos mayores que cobren y menos jóvenes que aporten”.

Ahí intervino Colina “Si pensamos que los jóvenes van a soportar las jubilaciones de los viejos, eso ya no es sostenible”. Apella llamó la atención de que el ratio ya cayó a 1,8 trabajadores formales por jubilado, cuando se necesitarían al menos cuatro.

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