Las lluvias cambiaron el ánimo de la ganadería: suelos recargados y pasturas en recuperación

Mientras en Buenos Aires y la región pampeana las intensas precipitaciones dejaron un escenario de desastre climático, en San Luis el agua fue recibida como una bendición.
8 de septiembre de 2025

La ganadería provincial, que venía golpeada por la sequía, encara la primavera con un horizonte mucho más optimista. Las intensas precipitaciones registradas durante el último fin de semana dejaron un panorama contrastante en el mapa productivo del país: mientras en vastas zonas del centro y norte bonaerense las lluvias agudizaron la crisis hídrica y configuraron un escenario de desastre climático, en San Luis y en regiones vecinas los registros llegaron como un alivio largamente esperado.

En particular, la franja oeste del país, que incluye al sur de Córdoba, La Pampa y San Luis, recibió las lluvias como un factor de corrección de la marcada deficiencia de humedad que venían arrastrando los suelos. Este aporte hídrico resulta clave para la recuperación de las pasturas y el fortalecimiento de la oferta forrajera, dos pilares fundamentales para la actividad ganadera puntana.

Productores locales ya señalan que la mejora en la disponibilidad de agua permitirá encarar la primavera con mejores perspectivas, asegurando tanto la recomposición de los campos naturales como el desarrollo de las reservas destinadas al invierno próximo. La ganadería, que en los últimos meses había mostrado signos de deterioro por la escasez de lluvias, encuentra ahora un escenario mucho más alentador.

En contraste, las mismas lluvias que beneficiaron a San Luis provocaron anegamientos en el sudeste de Córdoba, el sur de Santa Fe y, sobre todo, en el centro y norte de Buenos Aires, donde los suelos saturados no lograron absorber el exceso de agua. Allí, la situación compromete seriamente los cultivos de la campaña gruesa y golpea con fuerza a los productores agrícolas.

Mientras tanto, en San Luis el clima parece haberle dado un respiro a la ganadería, uno de los motores más sólidos de la economía provincial. Las lluvias registradas durante el último fin de semana en la provincia de San Luis no solo sorprendieron por su intensidad, cobertura geográfica y caída de nieve, sino que también trajeron un respiro largamente esperado para la actividad agropecuaria y para las reservas hídricas de los principales diques.

Según la Red de Estaciones Meteorológicas (REM), en numerosas localidades se alcanzaron registros que superaron los 60 y hasta los 90 milímetros, lo que constituye un aporte significativo en un contexto de sequía que venía golpeando a la producción agrícola y ganadera.

La magnitud de las precipitaciones tuvo efectos inmediatos en zonas rurales clave. En El Amago, el pluviómetro marcó 99,4 mm, uno de los valores más altos de la provincia.

En Unión, las lluvias alcanzaron 86,1 mm, mientras que en Villa Reynolds se registraron 79 mm, cifras que garantizan una fuerte recarga de los suelos. Localidades como Fraga (77,1 mm) y Soven (76,2 mm) también se vieron ampliamente favorecidas.

“Estas lluvias son fundamentales para la siembra de pasturas y cultivos de primavera, además de mejorar la disponibilidad de forraje natural para la ganadería”, señalaron técnicos consultados. El agua infiltrada en el perfil del suelo permitirá recuperar lotes destinados a la agricultura y dará oxígeno a los productores ganaderos que venían soportando meses de déficit hídrico.

En la Cuenca del Conlara y en el sur provincial, la lluvia generó una respuesta inmediata en los campos ganaderos. El rebrote de pastizales naturales y la mejora en los cultivos de alfalfa y verdeos serán claves para sostener la alimentación animal en un período crítico.

“La ganadería venía muy condicionada por la falta de agua y el escaso crecimiento de pasto. Estas precipitaciones alivian la carga sobre los productores y abren un horizonte más optimista para la primavera”, destacaron desde entidades rurales. El efecto positivo no se limita al agro: los principales embalses de la provincia recibieron un aporte considerable.

El dique La Florida alcanzó lluvias de 57,9 mm, Potrero de los Funes registró 64,2 mm, mientras que en la zona de Estancia Grande el acumulado fue de 61,6 mm. Estos ingresos son vitales para garantizar el abastecimiento de agua potable y el riego agrícola en la próxima temporada, además de sostener actividades recreativas y turísticas ligadas a los espejos de agua.

Distribución provincial de las lluvias

La REM informó que los milímetros acumulados se distribuyeron de manera heterogénea, aunque con un claro predominio de registros altos en el centro y este provincial:

Valores destacados: El Amago (99,4 mm), Unión (86,1 mm), Villa Reynolds (79 mm), Fraga (77,1 mm), Soven (76,2 mm), Villa Mercedes (63,6 mm), Villa de Praga (63,2 mm).

Lluvias moderadas: San Francisco (55,9 mm), San Martín (57,7 mm), Naschel (50,9 mm), Nogolí (52,1 mm), San Miguel (53,9 mm).

Zonas con menor impacto: Anchorena (0 mm), Coronel Alzogaray (0 mm), La Tranca (0 mm), donde el déficit continúa siendo una preocupación.

Si bien un solo evento no revierte completamente la situación hídrica acumulada, los especialistas coinciden en que este frente de tormentas marca un punto de inflexión para el campo puntano.

“Lo que se necesita ahora es continuidad: que estas lluvias se repitan en septiembre y octubre para consolidar la siembra de maíz, soja y pasturas. De lo contrario, el beneficio será parcial”, advirtieron desde las asociaciones de productores rurales.

Las precipitaciones del fin de semana en San Luis se vivieron como una bendición para el agro: suelos recargados, pastizales en recuperación y diques con aportes que garantizan mayor seguridad hídrica. En un contexto de cambio climático y sequías recurrentes, el agua caída representa no solo un alivio inmediato, sino también una oportunidad para encarar la próxima campaña agrícola-ganadera con mejores perspectivas.

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