Unas horas les duró el encierro a Moisés Gerónimo Marcola y Francisco Javier Cáceres, en el calabozo de una comisaría de Villa Mercedes. Ambos fueron imputados por robarle la bicicleta a una persona con discapacidad, quien, como si fuera poco, es primo de uno de ellos. Tras la imputación, la Justicia resolvió liberarlos y, como únicas medidas a seguir, los obliga a presentarse una vez al mes en Fiscalía a firmar un libro y les prohibió acercarse a la víctima.
La investigación contra los dos continúa y podría llevarlos a un juicio. Pero eso no le erizaría la piel al menos a Marcola, quien ya ha sido juzgado y hasta condenado, nada más y nada menos, que por matar a otra persona.
En octubre de 2022 fue sentenciado a dos años de prisión en suspenso, es decir que tampoco fue preso, por ser partícipe necesario en el homicidio de Gastón Pastrán. El hombre fue asesinado el 7 de marzo de ese año por una patota que lo atacó, en el barrio San José. Lo mataron de un balazo por la espalda.
Pero el último hecho por el que Marcola volvió a estar unas horas tras las rejas ocurrió la madrugada del domingo. El fiscal instructor 4, Leandro Estrada, relató que la víctima se dirigía a su casa en bicicleta, cuando los acusados lo hicieron detener en la plaza Pedernera.
Primero uno de ellos le pidió prestado el rodado, pero al segundo siguiente intentó quitárselo a la fuerza. El damnificado, pese a tener una discapacidad motriz, opuso resistencia y forcejeó con los delincuentes.
Finalmente, los ladrones le sustrajeron la bicicleta y huyeron. Pero no lograron ir muy lejos. La víctima pudo identificarlos, porque uno de los malvivientes es un primo lejano. Con esos datos, la Policía consiguió detenerlos un rato más tarde y recuperar el rodado.