En julio de 2020 llevó a Leonardo Balerdi al Olympique de Marsella. El club francés un año más tarde compró su pase en más de 15 millones de euros y hoy el defensor villamercedino, que tiene grandes chances de jugar el Mundial con la Selección Argentina, es capitán del equipo, con contrato hasta el año 2028. El gran responsable de la llegada de Leo a Francia es Pablo Langoria, que hoy firmó como director deportivo de River.
Este martes River anunció oficialmente la contratación del español Longoria, una apuesta ambiciosa que busca profesionalizar aún más el área de fútbol con un nombre de peso en la elite europea.
El arribo de Longoria no es un movimiento menor para el «Millonario»; se trata de un dirigente con una vasta experiencia en ligas de primer nivel y un recorrido que incluye cargos jerárquicos en instituciones de renombre mundial.
Longoria trabajará bajo la dependencia directa de Stefano Di Carlo (presidente) y Enzo Francescoli (manager). La misión principal del español será coordinar de manera integral el plantel profesional, las divisiones formativas, el área de scouting y la gestión de contratos, buscando articular todas estas estructuras bajo una estrategia común de mediano y largo plazo.

River destacó que la incorporación apunta a optimizar la integración entre las inferiores y la Primera, además de fortalecer los procesos de captación de talentos. Longoria llega con el aval de más de 15 años de trayectoria, habiendo iniciado su carrera como ojeador en el Newcastle United y pasando por clubes como Juventus, donde fue jefe mundial de scouting, y el Valencia CF, donde ejerció como director deportivo antes de su exitoso pero turbulento paso por el Olympique de Marsella.
Durante su etapa en el Marsella, institución que presidió desde 2021 hasta marzo de 2026, el asturiano se caracterizó por una fuerte apuesta a los jóvenes talentos y un seguimiento sistemático del fútbol sudamericano (así llegó Balerdi), manteniendo una presencia constante en Argentina, Uruguay y Brasil.
Pero su salida del fútbol francés estuvo marcada por la tensión. A pesar de haber consolidado estructuras deportivas sólidas, su ciclo en el Marsella terminó en medio de un clima hostil con la hinchada y diferencias internas tras la salida de Roberto De Zerbi. A pesar de esos conflictos finales, su reputación como gestor deportivo se mantiene intacta, fundamentada en su paso por equipos de la Serie A como Atalanta y Sassuolo, además de su rol clave en la reconstrucción del Valencia.