Lo conoció por Instagram, se pusieron de novios y, según denunció, la sometió y violó

La mujer describió que a un mes de iniciada la relación de pareja se mudó a la casa del hombre. Fue, entonces, cuando comenzó a someterla psicológica y económicamente amenazándola con que ella iba a terminar en la calle.
8 de mayo de 2026
El acusado de 29 años junto a su abogado mientras exponía el fiscal de juicio.

Según detalló el fiscal Néstor Lucero, S.L. avanzó sobre M.T. paso a paso, pero veloz. Se pusieron en contacto a través de la red social Instagram. A un mes de intercambiar mensajes se vieron en persona y comenzaron un noviazgo. Al cabo de 30 días, como la relación parecía ir viento en popa, ella estuvo de acuerdo con él en ir al siguiente nivel: la convivencia. Él la convenció de mudarse a su casa. Ella aceptó y, desde entonces, de acuerdo con lo que denunció la mujer, nada fue igual. A partir de ese momento, puertas adentro, conoció la otra cara de S.L., la que no logró reconocer antes o él no se esforzó en no hacer ver. El rostro y las consecuentes acciones de un violento.

Dijo que la amenazó, la denigró y la violó de todas las maneras posibles. Esta semana, después de unos cuatro años, el hombre comenzó a ser juzgado. Su abogado sostiene que no es el monstruo que pintó el fiscal y que tiene las pruebas para demostrarlo, pero el funcionario público manifestó que también cuenta con evidencia para probar que, en efecto, lo es.

Apenas los jueces Daniela Estrada, Virna Eguinoa y Mauro D’Agatha Henríquez declararon la apertura del juicio oral y le cedieron la palabra al MPF su representante dijo que existen testigos y hasta material fílmico para respaldar que el hombre de 29 años es responsable de “abuso sexual” y “abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo”.

En los alegatos de inicio, repasó brevemente que M.T. entabló vínculo con el acusado, por ese entonces de 24 años, en agosto de 2021. “Se encuentran en septiembre, inician un noviazgo y en octubre (del mismo año) S.L. le propone convivencia en su domicilio”, contó. Allí dio una primera muestra de poder, al llevar a la damnificada a “su hábitad natural”, donde “él se sentía cómodo” y sacó a la joven de su entorno familiar. “Eso se llama sometimiento”, resumió.

Al poco tiempo la violencia se dejó ver en todo su oscuro esplendor. “Golpes, ataduras y la amenaza de ‘sino te vas a la calle’. Se aprovechaba de su vulnerabilidad, si se quiere, social y económica”, explicó. La trató como si fuera su posesión, la denigró y la ridiculizó con prácticas sexuales, en las que hasta llegó a introducirle elementos que le dejaron marcas en su cuerpo, se explayó.

Ese maltrato fue tanto y constante que, en un principio, M.T. lo naturalizó o, al menos, no logró tomar consciencia de que lo que hacía su pareja no era más que violentarla como mujer. El primer trimestre de 2022 todo ese sufrimiento empezó a hacer mella en la cabeza de ella e inició un tratamiento psicológico. Así, a través de la terapia, descubrió poco a poco que nada de lo que vivía con su novio estaba bien.

Ese abrir de ojos la llevó a denunciarlo en la Justicia en marzo de ese año. El juzgado de Familia le impuso una restricción al acusado que, en teoría, le impedía acercarse a la víctima. Pero no sirvió más que para aumentar la agresión hacia ella. La amenazaba desde distintos números de teléfono, dijo. “A partir de las declaraciones de testigos sabemos que fue sometida sexualmente de diversas maneras. Llegó a hacerlo hasta cuando usaba tampones y ahorcándola”. La denigró, la humilló y la bastardeó, sintetizó.

A su turno, el defensor Pascual Celdrán mencionó que su cliente, quien llegó en libertad a juicio, no cometió ningún delito. Aseguró que M.T. no estaba en una situación de vulnerabilidad, como aseveró Lucero, y aclaró que todos los actos sexuales que mantuvieron fueron con total consenso.

Antes de cerrar su alegato, convencido, le encomendó a los jueces: “Todavía están a tiempo de salvar la vida de un chico de 29 años, que cuando sucedieron los hechos tenía apenas 24”.

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