Villa de la Quebrada recibió a más de 180 mil creyentes entre el jueves pasado y este domingo al mediodía, en una de las manifestaciones de fe popular más convocantes de San Luis. El gobernador Claudio Poggi, acompañado por integrantes de su gabinete, participó de la multitudinaria misa y procesión en honor al Cristo de la Quebrada, que como cada año reunió a promesantes de distintas regiones del país.
Tras ser recibido por la intendenta Rosa Calderón en la iglesia, el Gobernador salió escoltando al Santo Cristo junto con autoridades nacionales y provinciales, representantes de organizaciones sociales y la guardia del Regimiento de Granaderos a Caballo.
La ceremonia religiosa estuvo presidida por el obispo de San Luis, monseñor Gabriel Barba, quien recordó al papa Francisco al señalar que esa villa es de «todos «. El obispo instó a que «cada día debemos nacer de nuevo» y a no endurecer el corazón. «Si el Cristo de la Quebrada reina en nuestros corazones, nuestra vida va a ser mejor», expresó.
Al inicio de la misa, la plaza ya estaba repleta de fieles, mientras otros hacían el recorrido por las 14 estaciones del Vía Crucis marcadas por las esculturas de mármol de Carrara
Una vez finalizada la ceremonia litúrgica, la multitud inició la procesión por calle Belgrano, Autopista 25 de Mayo, calle 9 de Julio y finalmente calle Tomás Alcaraz, hasta volver al Santuario. El Gobernador, el Obispo y la Intendenta siguieron de cerca al Cristo.
Los promesantes desfilaron tras las imágenes portando pañuelos blancos y amarillos, y en algunos casos con pertenencias de seres queridos a modo de recordarlos o pedir por ellos en un acto de fe. Otros se acercaron y estiraban sus manos para tocar la imagen del Cristo.
La multitudinaria marcha pasó entre los cientos de los tradicionales puestos en los que se podía adquirir desde zapatillas, camisones y camperas, pasando por sábanas y colchas hasta ollas y set materos, ofrecidos por vendedores locales como de países lejanos como Ecuador o Senegal.
La celebración no solo tuvo un carácter religioso, sino también cultural, con expresiones que remiten a la identidad local y a una rica tradición que se transmite de generación en generación.
Como cierre del acto, el Gobernador entregó a la Intendenta la Ley de Declaración de Patrimonio Cultural Inmaterial a las celebraciones religiosas del Divino Señor de Renca y del Santo Cristo de la Quebrada, aprobada por la Legislatura provincial.