Los vecinos del complejo de favelas Penha de Río de Janeiro recuperaron más de 60 cadáveres, este miércoles por la madrugada. Fue un día después del operativo policial más letal en la historia de la ciudad, dirigido contra una importante banda criminal. El martes, cuando las autoridades informaron los decesos de civiles y policías, no incluyeron los cuerpos encontrados hoy.
En total son 132 los muertos, entre ellos cuatro agentes, de acuerdo a lo confirmado por la Defensoría Pública regional a la agencia de noticias EFE.
El despliegue de 2.500 policías en la megaoperación se centró inicialmente en dos grandes barriadas cariocas de favelas y pretendía frenar la expansión territorial del Comando Vermelho, el segundo grupo más poderoso del crimen organizado en Brasil. La operación finalizó con la detención de 81 sospechosos. Además requisaron 93 fusiles y media tonelada de drogas, según el último comunicado del Gobierno regional.
La oficina de la ONU para los Derechos Humanos mostró estar «horrorizada» por la operación policial. Reclamó investigaciones «rápidas y efectivas», recordando a las autoridades la obligación de respetar en todo momento el Derecho Internacional, en línea con los llamamientos que ya había lanzado previamente ante el aparente uso excesivo de la fuerza.
Se esperaba una actualización del balance de víctimas mortales, ya que todos los cuerpos hallados por la gente fueron trasladados a la plaza Saõ Lucas. Los residentes salieron a buscar a sus familiares desaparecidos tras el operativo, según informaron testigos en el lugar.
Los pobladores gritaban indignados “¡asesinos, asesinos!” y, cuando fueron interrogados por periodistas que llegaron desde la Argentina, definieron el operativo como “una masacre”.
Comando Vermelho
El descomunal despliegue policial fue respondido con intensos tiroteos por los hombres del Comando Vermelho, que incluso lanzaron granadas desde drones sobre los agentes.
El Comando Vermelho es un grupo criminal que se dedica al tráfico de drogas y de armas, entre otras actividades ilícitas como el transporte ilegal, que nació en 1979 en una cárcel de Río, se expandió a otros Estados en los últimos años.
En territorio brasileño, solo le supera el Primer Comando de la Capital (el PCC), que tiene su base en São Paulo y es su rival más encarnizado.
El operativo policial se realizó días antes de que Río de Janeiro albergue eventos mundiales relacionados con la cumbre climática de las Naciones Unidas conocida como COP30, incluyendo la cumbre mundial C40 de alcaldes que abordan el cambio climático y el Premio Earthshot del Príncipe Guillermo de Inglaterra.











