Fue noticia nacional. No había nadie en Argentina que no hablara, al menos un minuto, sobre ella y lo que había hecho. Mucho hablaron porque su imagen, el de una chica de 14 años empuñando una pistola, en su escuela, era muy fuerte. Era inentendible. Y, cuando no se comprende algo, más se habla sobre ello, porque el ser humano es un ser lógico, que trata de hallar siempre una explicación a todo. Hablaron de bullying para desmembrar y llegar al origen de esa escena digna de una armada sociedad estadounidense, pero nadie imaginó quizás la verdadera raíz de todo. Hoy, apenas iniciado marzo, a casi seis meses de que una alumna se atrincherara seis horas en la escuela «Marcelino Blanco», en la localidad mendocina de La Paz, la Justicia ya tiene el motivo por el que la menor de edad detonó de esa manera el 10 de septiembre. En una entrevista con psicólogos, la adolescente reveló que un preceptor del establecimiento educado había abusado sexualmente de ella. El hombre ya está detenido.
Luego de ese atrincheramiento que duró alrededor de seis horas, en las que empuñó una pistola 9 milímetros que le robó a su padre, un excomisario retirado de la Policía de San Luis, lanzaron varias hipótesis sobre el pasado y presente de la chica. Además de mencionar el siempre presente y lamentable bullying, señalaron que la nena pudo ser víctima de grooming. Pero la teoría que más explotaron en los medios de comunicación fue la dee presuntos conflictos con una profesora que la había desaprobado en un examen.
El hecho que mantuvo en vilo al país, con la adolescente deambulando de un rincón a otro, del interior y exterior de la escuela, comenzó alrededor de las 9 de la mañana. En medio de ese atrincheramiento en el que no sabían qué pretendía hacer efectuó dos disparos. Por fortuna, lograron retirar al resto de los estudiantes a tiempo y más de uno fue atendido por personal médico no porque estuviera herido, sino porque no conseguían salir del shock, del miedo de sentir que tal vez ese día sería el último de su cortísima vida.