No hace falta cometer un asalto con delincuentes más armados que Corea del Norte, dar un golpe al narcotráfico, ni buscar a un homicida para que los policías de Villa Mercedes protagonicen un gran despliegue para recuperar el botín de un robo que, para algunos, puede resultar insignificante. Pero no; un robo es un robo y éste, en particular, tenía en el medio la vida de un ser más inocente y noble que una persona.
Por eso los efectivos de la Comisaría 29° y sus pares del grupo táctico COAR rodearon una casa del barrio La Ribera. Las averiguaciones le indicaron al fiscal instructor 4, Leandro Estrada, que allí estaba un cordero que hace unos días robaron de una escuela agraria. Después de un operativo casi de película, con agentes vestidos de negro, protegidos con cascos y fuertemente armados, irrumpieron en la casa de la sospecha y lograron recuperar al simpático animal que, por fortuna, estaba sano y salvo.
El animalito había sido sustraído de la Escuela Técnica N°14 «Dr. Luis Ángel Luco», ubicada en cercanías del cruce de la ex Ruta Nacional 7 y la Ruta Provincial 2B. La causa recayó sobre el titular de la Fiscalía de Instrucción 4, quien también subroga la Fiscalía 2.
Bajo la carátula de «averiguación robo» comenzó la investigación para dar con el cordero. Toda la evidencia reunida en tiempo récord le señaló al representante del Ministerio Público Fiscal (MPF) y, sobre todo, a los policías que el pobre animal estaba en una vivienda de la manzana 7067 del populoso barrio La Ribera.

Con esos datos y el aval del juez de Garantías de turno, Alfredo Cuello, los agentes fueron hasta el domicilio sindicado. Irrumpieron, allanaron el lugar y hallaron rápidamente al cordero, cuyo nombre hasta el momento es desconocido.
Tiene 45 días de vida y es de pelaje blanco, informaron los voceros de Relaciones Policiales.
De inmediato, los efectivos lo trasladaron a la seccional más cercana, es decir, la Comisaría 29°. Más tarde se presentó en la dependencia policial la denunciante. La mujer reconoció al animal como propio y se lo llevó. Nadie sabe cuál era el plan del ladrón o los ladrones que se llevaro al corderito; si mantenerlo como su mascota, venderlo o, lo peor de todo, matarlo para después degustarlo como platillo.