Milei se enfoca en la economía y apoya a sus socios regionales

13 de julio de 2026
Javier Milei, Presidente de la Nación

Jaime Rosemberg – Especial para Todo Un País

Después de muchos meses, no fue la Casa Rosada la que ocupó el centro de la escena. Entre las celebraciones del 9 de julio en Tucumán y Buenos Aires, que incluyó una foto clave con gobernadores, el gobierno de Javier Milei logró desplazar, esta semana, los flashes de la política hacia el Ministerio de Economía, desde el que salieron las principales novedades. Pasado el huracán Adorni, que durante más de cien días llenó de nubarrones el presente y el eventual futuro de la gestión libertaria, fue el ministro de Economía, Luis Caputo, quien habló el lunes del plan financiero para los próximos dos años, y aseguró que está garantizado no sufrir sobresaltos hasta el fin del mandato de Milei. Nadie, en la conferencia de prensa, le preguntó por Manuel Adorni y las desventuras judiciales derivadas de su desmesurado incremento patrimonial. El ex jefe de gabinete, con custodia policial paga durante un año, deberá afrontar en soledad, y sin el paraguas protector de su cargo, el proceso judicial que le siguen el juez federal Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita.

El plan de Milei y Caputo tiene un objetivo claro: que la economía ayude (de manera decisiva) a la reelección del Presidente. Por eso, además del plan financiero, se pusieron sobre la mesa la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, impulsada por el Presidente, y hasta la versión local del shutdown, el cierre total del Estado que se aplica en los Estados Unidos cuando las cámaras legislativas no acuerdan la renovación del presupuesto anual de gastos e ingresos.

Semejante despliegue tiene como avales una macroeconomía estable, con el riesgo país cerca de perforar el techo de los 400 puntos, una inflación descendente y calma en los mercados. La pata floja del andamiaje oficial siguen siendo los bajos salarios, el consumo que no repunta, y la crisis que viven, en la mayoría del país, el comercio y la industria, factores que influyen de manera directa en la opinión pública.

Mientras la economía vuelve a recuperar el centro del ring, el Gobierno busca despejar el camino para la continuidad del proyecto político más allá de diciembre de 2027. Tiene un dato alentador en la relación con los gobernadores, con quienes la conversación ha vuelto a cobrar fuerza y energía.

Son varios los mandatarios provinciales que piensan que enfrentar a un Milei fortalecido el año que viene equivaldría a un suicidio político, y por eso escuchan con atención al nuevo jefe de gabinete, Diego Santilli, quien por orden de la poderosa secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, introduce en las charlas la posibilidad de asegurarles la reelección en sus provincias, a cambio de apoyo a la reforma electoral que tiene como principal objetivo la suspensión de las Paso.

Una suspensión que privaría al kirchnerismo de la principal herramienta que tiene para evitar la guerra fraticidida entre el gobernador bonaerense Axel Kicillof y los leales a la ex presidenta Cristina Kirchner. Y también pondría una enorme piedra para aquellos que imaginan una opción de centro republicano, sin Milei, como el ex presidente Mauricio Macri, la vicepresidenta Victoria Villarruel, y sectores de la UCR y partidos provinciales.

Por el momento, aseguran fuentes del Congreso, los votos para votar el fin de las Paso y la incorporación de listas colectoras que apoyen a un mismo candidato presidencial no están. Será necesario algún tipo de garantía para que el macrismo y el radicalismo, por citar a dos de los aliados legislativos del Gobierno, no sospeche que la promesa de reelección para sus gobernadores representa un objetivo demasiado lejano en el tiempo, factible de ser modificado con una simple decisión política desde lo más alto del poder. Mientras tanto, los principales referentes libertarios de cada provincia acatan la decisión de Karina Milei de seguir avanzando en una construcción propia, para “pintar de violeta” el país en el próximo año electoral.

Arropado en los buenos datos de la macroeconomía, y con la dispersión opositora como principal motivo de tranquilidad, el Presidente vuelve a hacer las valijas. En los últimos días de este mes, Milei volverá a pisar tierra brasileña para asistir a la convención que designará a Flávio Bolsonaro como candidato presidencial de la derecha en Brasil, y visitará a su padre, Jair Bolsonaro, que cumple arresto domiciliario, condenado por encabezar un golpe de Estado contra el actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva.

El viaje de Milei, previsto para el próximo sábado 25, será en primer lugar un desafío concreto y directo a su principal socio del Mercosur, con quien nunca tuvo un vínculo que superara la frialdad de la diplomacia. Es también, colaborar con el completo cambio de signo político en el continente, que tiene gobiernos de derecha salvo en Uruguay, México y Brasil. En la misma semana, y con idéntico objetivo, el Presidente llegará a Lima para asistir a la asunción de Keiko Fujimori como nueva presidenta de Perú, luego de un ballotage definido por el canto de una uña en ese país. Y a principios de agosto estará en Bogotá, para la jura del también derechista Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia, sucediendo a Gustavo Petro, otro de los enemigos políticos de Milei, que se marcha derrotado y sin haber conseguido que su delfín, Iván Cepeda, asegure la continuidad de su gobierno de tinte progresista.

La gira se completa con un viaje a Ecuador para la foto con el presidente Daniel Noboa, otro de los mandatarios sudamericanos alineados sin medias tintas con las políticas del presidente norteamericano Donald Trump.

Las giras se sucederán a partir de la última semana del mes. Mientras tanto, el Gobierno –al igual que el resto de los argentinos-seguirá por estos días entusiasmado el avance seleccionado de futbol que encabeza Lionel Messi en el mundial de Estados Unidos.

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