«Pepe», uno de los ocho ancianos que hace seis días fue rescatado del geriátrico del horror de Justo Daract, falleció este jueves. El hombre, de más de 80 años, fue uno de los dos abuelos que tuvo que ser internado de inmediato cuando la Policía allanó el asilo y descubrió las condiciones infrahumanas en las que vivían. Como al resto de las víctimas, lo encontraron deshidratado, desnutrido, enfermo y, con evidencia en el lugar, de que había sido atado con trapos a una cama.
La triste noticia trascendió la tarde de este jueves, a través de Sheila, la última empleada que trabajó en el asilo y quien se animó a denunciar lo que sucedía en la residencia para la tercera edad. «Descansá en paz, mi Pepe. Ahora no voy a descansar hasta hacer justicia por vos y por todos los abuelitos», expresó la joven en sus redes sociales.
Mauro, mejor conocido como «Pepe», estaba postrado en una silla de ruedas. En un par de videos que difundieron en las redes sociales podía verse cómo Sheila, en diversas ocasiones, lo ayudaba y alentaba a realizar algunos movimientos para ponerse en pie y balancear el cuerpo, mientras se sujetaba con las manos a una barra en una pared.

Mientras el fiscal instructor de Villa Mercedes, José Olguín, espera recolectar más pruebas contra la dueña del geriátrico y su hija de 25 años, para imputarle algún delito, no dejan de circular en redes sociales y aplicaciones de mensajería videos y fotos de las mujeres en libertad. Indignados, los vecinos de Justo Daract comparten el material que da cuenta de que, en las últimas horas, la propietaria del asilo estuvo en un sanatorio privado y en un casino de Villa Mercedes.