La muerte del papa Francisco, ayer a la madrugada a los 88 años, dejó a la Iglesia Católica en “sede vacante”, un estado excepcional que concluirá con el histórico y cerrado cónclave, donde los cardenales menores de 80 años se reúnen en la Capilla Sixtina para elegir a su sucesor.
Del latín “cum clave” (bajo llave), el cónclave es un rito centenario marcado por el secreto y la solemnidad. Según se supo, la Santa Sede queda en manos del camarlengo (hoy, Kevin Farrell), quien convocará a los cardenales a Roma para organizar la sucesión y fijar la fecha del encuentro, que deberá realizarse dentro de los 20 días siguientes.
Una vez reunidos en la Capilla Sixtina, los cardenales juran confidencialidad, se aíslan completamente del mundo —con inhibidores de señal incluidos— y comienzan las votaciones secretas. Para que un candidato sea electo como papa se requieren dos tercios de los votos. Las papeletas se queman después de cada ronda: humo negro indica que no hubo acuerdo; humo blanco, que hay nuevo pontífice.
Cuando se alcanza consenso, el elegido responde si acepta el cargo y qué nombre tomará. Luego, desde el balcón de la basílica de San Pedro, se pronuncia el célebre anuncio: “Habemus Papam”.
¿Cuándo y dónde será el entierro del Papa Francisco?
Francisco será sepultado entre el 25 y el 27 de abril. El velatorio se realizará en San Pedro y ya rige la “sede vacante” hasta que se elija al nuevo papa.
Tras la muerte del papa Francisco, la Iglesia católica activa un antiguo ritual que regula desde el entierro hasta la elección del nuevo pontífice. Según establece el protocolo vaticano, el entierro deberá realizarse entre el cuarto y sexto día posterior al fallecimiento y tendrá lugar en la Basílica de San Pedro, donde se expondrá el cuerpo para la despedida pública. El cuerpo de Jorge Bergoglio será velado en la Basílica vaticana antes del funeral solemne, que será presidido por el decanato del Colegio Cardenalicio, y posteriormente será sepultado en las grutas vaticanas, tal como era su deseo.
En el caso de Francisco, se espera que la sepultura no se realice en el mismo lugar donde yacen otros papas como Juan Pablo II o Benedicto XVI. El pontífice había expresado en vida su voluntad de ser enterrado fuera del Vaticano, en la Basílica de Santa María la Mayor, aunque esto no fue confirmado oficialmente hasta el momento.