Piden 11 meses y tres años de cárcel para un hombre y su hijo acusados de intentar matar a un vecino

El abogado de Emanuel y Ezequias Alfonso solicitó, por su lado, la absolución. Sostuvo que el balazo que sufrió la víctima no fue de gravedad y que no hubo testigos que hayan visto disparar a sus clientes.
26 de septiembre de 2026
El defensor Pascual Celdrán (izq.), el fiscal de juicio Néstor Lucero (der.) y la jueza Cinthia Martin.

Emanuel Sebastián Alfonso y su hijo Ezequias llegaron a instancia de debate oral tras las rejas. Cargaban sobre sus espaldas con pedidos de pena de 12 años y medio y 10 años y seis meses de cárcel. Pero, finalmente, ayer, en los alegatos finales el fiscal de juicio Néstor Lucero le bajó considerablemente el peso a esas posibles sentencias. Requirió para uno 11 meses de prisión y tres años para otro por intentar asesinar a tiros a un vecino de Justo Daract.

El representante del Ministerio Público Fiscal (MPF) le solicitó a la jueza Cinthia Martín, quien preside el tribunal unipersonal de Villa Mercedes, que condene a Emanuel Alfonso como autor de delito “lesiones leves agravadas por el uso de arma”. Si bien planteó para él la pena más leve, remarcó que su cumplimiento sea sí o sí en el Complejo Penitenciario.

En el caso de Ezequias pidió que sea declarado culpable de “abuso de arma” y sentenciado a tres años de prisión en suspenso. Eso último significa que, en realidad, el cumplimiento en la cárcel quedaría suspendido y el más joven de los acusados podría acatar la pena en absoluta libertad. El fiscal tuvo en cuenta para tal consideración la falta de antecedentes de ese Alfonso.

Pascual Celdrán, el defensor de ambos, en tanto, insistió directamente en la absolución por el llamado beneficio de la duda. Dijo que, salvo el relato del denunciante, ningún testigo contó haber visto a sus asistidos gatillar contra el hombre de 28 años. Señaló que los investigadores tampoco hallaron rastros de balazos en la pared, ni secuestraron un arma de fuego.

Remarcó que ni en la investigación ni en el juicio quedó acreditada la participación de sus defendidos en la agresión y que las lesiones que sufrió la víctima ni siquiera fueron catalogadas como graves.

Antes de que Martin se retirara a deliberar el fallo, uno de los Alfonso habló. Le solicitó a la magistrada que tenga consideración porque intenta “sacar adelante” a su familia. Afirmó que esta causa en su contra es absurda y lo ha perjudicado sobremanera.

El fiscal recordó que el ataque ocurrió el 2 de marzo de 2025, en calle Colón al 400, en Justo Daract. Ese día los acusados, junto a otras personas, una de las ellas menor de edad, se dirigieron hasta la casa del damnificado. Sin palabras de por medio, comenzaron a lanzar piedras y ladrillos al frente de la vivienda.

Lejos de calmarse, pasaron a otro nivel cuando uno de ellos sacó un revólver, calibre 22, y gatilló. El primer disparo no salió de la recámara del arma, el segundo proyectil impactó contra la pared del inmueble y el último en el pie de la víctima. Viéndolo herido, el otro Alfonso tomó el revólver y gatilló contra el joven lesionado y su padre.

Cuando los policías de la Comisaría 18° llegaron vieron al denunciante tendido en el suelo. Pero, pese a las heridas, pudo hablar y relatar lo que le había pasado. Les narró que estaba sentado en la vereda, cuando dos hombres, que parecían ser padre e hijo, se le acercaron y le preguntaron por otro individuo al cual buscaban.

Él no respondió la pregunta y eso, por lo visto, desató la furia de los otros dos. Afirmó que empezaron a agredirlo físicamente y, de un momento a otro, todo pasó a mayores cuando uno de ellos le apuntó con un arma de fuego.

Le disparó cuatro veces, señaló. Tres de esos balazos fueron contra la puerta de su domicilio y el proyectil restante lo alcanzó en un pie.

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