La decisión del Ministerio de Educación de no renovar los contratos de ocho coordinadores de los llamados generativos rurales tiene una explicación que el propio Gobierno buscó detallar: fue el resultado de una evaluación de desempeño que se venía realizando desde hacía tiempo y que acumuló una serie de conflictos e irregularidades en el desempeño de sus tareas.
Así lo explicó la directora de Comunidad Educativa, Celeste Aparicio, quien precisó que estos coordinadores ya formaban parte del sistema cuando comenzó la actual gestión. En ese momento se decidió que continuaran en sus puestos, pero con el paso del tiempo se fueron registrando situaciones que obligaron a intervenir en varias oportunidades.
Para entender el problema hay que tener en cuenta cómo funcionan los generativos rurales. Se trata de propuestas de nivel secundario que operan dentro de escuelas ubicadas en parajes rurales, donde normalmente la estructura educativa es muy pequeña. En muchos casos, el jardín y la primaria están a cargo de un solo docente o de un equipo reducido.
En ese esquema, cumplen la función de completar la educación secundaria de los jóvenes de esas comunidades. Cada coordinador tiene a su cargo entre cuatro y cinco establecimientos de distintos parajes, por lo que su rol es central para articular el funcionamiento del programa con los directivos de las escuelas.
Según explicó Aparicio, justamente en ese punto comenzaron a aparecer los principales problemas. Durante el último tiempo se registraron numerosos conflictos entre coordinadores y directivos, situaciones que obligaron al Ministerio a intervenir con mediaciones en varias oportunidades.
En esas intervenciones participaron la Subdirección de Educación Rural Autogestionada y el área de Bienestar Escolar, que debieron trasladarse a distintos establecimientos para intentar resolver los desacuerdos.
Pero los problemas no se limitaron a cuestiones de convivencia institucional. La funcionaria enumeró también una serie de incumplimientos administrativos y pedagógicos.
Entre ellos mencionó la falta de envío de planificaciones, la resistencia a inscribir estudiantes en algunos generativos rurales, y la escasa comunicación con los directivos de las escuelas que alojan estos programas, algo que el Ministerio considera fundamental para el funcionamiento del sistema.
También se detectaron incumplimientos en la carga horaria. Los coordinadores tienen establecido un régimen de 35 horas semanales de trabajo, que en varios casos —según explicó Aparicio— no se estaba cumpliendo.
Otro punto que generó preocupación fue la falta de comunicación sobre ausencias docentes. En algunas situaciones el Ministerio se enteraba de que faltaban profesores a través de tutores o de los propios directivos de las escuelas, y no por los coordinadores responsables de supervisar esos espacios.
A esto se sumaron conflictos vinculados con la gestión administrativa. Aparicio mencionó el caso del viático de movilidad, un beneficio que fue incorporado durante la actual gestión para los docentes de los generativos rurales.
Según explicó, en diciembre se informó que ese viático se pagaría a fines de febrero por cuestiones administrativas. Sin embargo, en algunos casos esa información no fue transmitida a los docentes, lo que generó confusión y reclamos.
El Ministerio también recibió denuncias de docentes que señalaron haber sido presionados para participar de una jornada de protesta, una situación que desde el área educativa consideran incompatible con el rol de coordinación.
Frente a la acumulación de estos episodios, la Provincia resolvió no renovar los contratos de ocho coordinadores que estaban a cargo de distintos generativos rurales.
Aparicio recordó además que se trata de contratos de carácter temporal, por lo que quienes ocupan esas funciones conocen que pueden ser discontinuados si la evaluación del desempeño así lo determina.
Según explicó la funcionaria, la decisión se tomó porque las situaciones detectadas ya no podían seguir repitiéndose en un sistema que funciona en escuelas rurales con muy poco personal, donde la coordinación y el trabajo conjunto entre todos los actores resulta clave para garantizar la continuidad educativa de los estudiantes de los parajes.