Robó a un discapacitado, lo dejaron libre y ahora casi mata a una chica en un asalto

Hace tres meses Francisco Cáceres sustrajo una bicicleta a una persona con problemas motrices. Hace unos días entró a un comercio y atacó a una joven con un cuchillo de carnicero. El fiscal pidió cuatro meses de cárcel y la jueza solo lo mandó al penal 30 días.
12 de octubre de 2025

Según dejó bien en claro, el fiscal de instrucción 1 de Villa Mercedes, Maximiliano Bazla Cassina, Francisco Javier Cáceres quiso asesinar a una adolescente para que ella no lo delatara cuando intentaba robar el comercio de su familia. La atacó con un cuchillo grande, de carnicero. Le tiró un puntazo y la volvió a sujetar para quién sabe, quizás apuñarla. Para el representante del Ministerio Público Fiscal (MPF), no hay dudas de que se trató de un intento de homicidio para ocultar el asalto. Ante tan gravoso delito, solicitó a la jueza de Garantías subrogante, Antonela Panero, que le dicte, en principio, cuatro meses de prisión preventiva, que luego podría prolongar hasta la finalización juicio. Pero la magistrada solo lo mandó al Servicio Penitenciario de San Luis por los siguientes 30 días. Hace tan solo tres meses, el mismo imputado, junto a un cómplice, le robó una bicicleta a un hombre discapacitado. Aquella vez también lo imputaron, pero el fiscal Leandro Estrada no pidió que fuera preso, sino que cumpliera con la simple pauta de firmar un libro en la fiscalía una vez al mes, durante cuatro meses nomás.

Ahora fue imputado por “homicidio criminis causa en grado de tentativa” y está tras las rejas de la cárcel de San Luis. Pero eso podría cambiar cualquiera de estos días. Ya que, para empezar, las defensoras oficiales Silvia Moran y Ximena Bertoli, plantearon que tal resolución sea revisada por un Tribunal de Impugnación para que dé un paso atrás con el encarcelamiento preventivo y también porque la misma Panero autorizó la realización de una rueda de reconocimiento, para determinar si hay semi plena prueba para sostener que Cáceres fue el ladrón que agredió a la menor de edad.

Cuando fue llevado a los tribunales, para que los fiscales Bazla Cassina y su adjunta Cecilia Framini lo imputaran, repasaron cómo fue el asalto y las pruebas que comprometen al acusado. Contaron que el hombre entró al restobar pool, ubicado en Potosí y Belgrano, en pleno centro de la ciudad, a las 5:34, el domingo pasado. La precisión en el horario la arrojó el video de una cámara de seguridad, parte de la evidencia que fue crucial para lograr la identificación del sospechoso. El ladrón trepó y saltó una pared medianera, situada por calle Potosí.

Una vez que estaba dentro del comercio y ya buscaba con la mirada la mercadería o los elementos de valor que podría robar, se topó de frente con una testigo directa del delito: la hija de 16 años de la propietaria del negocio. La jovencita volvía de ir al baño y pasaba por el restobar, antes de regresar a su casa, que es contigua al local.

El delincuente vio a la menor de edad como un peligro. Pensó que no se quedaría callada y lo quiso silenciar. No precisamente tapándole la boca, sino atacándola con la primera arma que pudo manotear. Tomó un cuchillo, de esos grandes de carnicero, y le lanzó un puntazo a la chica. La agarró de un brazo y quiso clavarle el arma. Pero no pudo porque la joven fue lo suficientemente hábil y escurridiza para escapar de él. El fiscal remarcó que “el objetivo de asesinar no se logró por la destreza de la víctima y que intentó matarla para lograr su impunidad”.

La muchacha consiguió correr hasta su casa, para despertar a su madre y contarle lo que sucedía. El asaltante ya estaba jugado. Entonces, sustrajo lo que vio a su alcance “una campera, el cuchillo, se apoderó de bebidas y se dio a la fuga”, relató Bazla Cassina.

Los fiscales recordaron que Cáceres ya tiene condenas como antecedentes y aún está vigente la imputación por otro robo que cometió este año. Sostuvieron que el hombre es peligroso y dejarlo en libertad en este estadio de la causa pone en riesgo el curso de las averiguaciones.

Las defensoras Morán y Bertoli se mostraron en contra de los cargos formulados por la Fiscalía. Según dijeron, su asistido ni siquiera cometió el asalto porque no estaba allí.

A mediados de julio Cáceres la sacó todavía más barata. El titular de la Fiscalía de Instrucción 4 lo imputó por “robo simple”, pero no requirió su envío al penal. Solo solicitó que se presente a firmar un libro a Fiscalía una vez al mes y se mantuviera a distancia de la persona discapacitada a la que le sustrajo la bicicleta.

En ese robo, llevado a cabo la madrugada del domingo 13 de julio, actuó con Moisés Marcola, otro que no necesita presentación y ya le pesa una condena por participar de un ataque a tiros en el que mataron a un joven de apellido Pastrán.

Por fortuna, la víctima de ese primer robo, una persona con problemas motrices logró identificar rápidamente a los ladrones. Uno de ellos es, tristemente, un primo lejano. Lo atacaron y le sustrajeron su único medio de movilidad cuando pasaba por la plaza Pedernera y se dirigía a su casa.

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