Salieron del penal hace 5 días, fueron a robar a una casa y, a patadas, mataron a “Gringo”, un perro que intentó defender su hogar

Fue la madrugada de este miércoles, en el barrio Eva Perón 2 de Villa Mercedes. "Me lo reventaron a patadas", dijo el dueño del domicilio. El hombre deduce que todo fue obra de "piperos" y "merqueros" que han cometido otros asaltos y, al menos, un asesinato.
11 de febrero de 2026
"Gringo" era el guardián del lugar. Dejó su vida para evitar que extraños se metieran y le hicieran daño a sus seres queridos.

Para suerte de los delincuentes de la vida real John Wick es solo un personaje de ficción encarnado por un insuperable Keanu Reeves. Para desgracia de las personas que vivimos en el mundo verdadero y no el del cine quedó una vez claro que la reinserción social no es posible solo con las rejas del servicio penitenciario. Hace falta algo más. Hace cinco días un par de exconvictos recuperaron su libertad, salieron del penal de San Luis. A años luz de probar no cometer otro de los innumerables asaltos por los que terminaron tras las rejas, volvieron al ruedo. Mostraron una vez más que no solo se ríen de la ley y de las personas sino también que en su interior hay algo incomprensible: maldad. Mataron a un ángel, de esos verdaderos que hay en la tierra. Intentaron entrar a una casa del barrio Eva Perón 2 de Villa Mercedes para robar y como «Gringo», el miembro perruno de la familia que vive allí, protegió su hogar y trató de ahuyentarlos a los ladridos, lo hicieron callar para siempre y con dolor. Se ensañaron con el animal de tierno rostro y lo «reventaron a patadas», como lo hacen los violentos cobardes.

Para la familia de «Gringo» no hay consuelo. Hubiese preferido que le sustrajeran cualquier bien material, pero no que le arrebataran algo que nadie puede devolver: la vida. El dueño de casa, en medio de la dolorosa tarea de cavar la fosa para su fiel amigo, se lamentaba porque la Justicia solo existe para liberar a esas personas, si así pueden llamarse, peligrosas y dejarlas a merced de otros ciudadanos y, en este caso, de seres que no saben de maldad. Son inocentes por naturaleza y en este planeta pareciera tener esa misión, es decir, demostrar y ser el ejemplo viviente de que el bien es real, al ser el contraste de lo que hacen y son muchos humanos.

El vecino contó que los ladrones trataron de entrar a su domicilio a la 1:10 de la madrugada. «Gringo», su adorable labrador adulto, estaba afuera descansando; pero con sus sentidos alertas por cualquier peligro. Defendería ese lugar hasta el final, era su hogar y adentro estaba su familia, entre ellos una adolescente de 16 años. Como el perro actuó como un mural impenetrable para evitar que extraños ingresaran «se ensañaron» con el animal. «Me lo mataron a patadas», contó sin consuelo el damnificado.

El hombre no tiene dudas de quiénes fueron los ladrones. Fueron los de siempre, dio a entender. «Piperos y merqueros de la zona», que han estado presos por «robos, asaltos y hasta asesinatos».

 

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