El Gobierno de San Luis avanza en paralelo con dos obras de infraestructura sanitaria que buscan jerarquizar la atención de la salud mental y las adicciones, dos áreas que históricamente reciben menos inversión que la salud convencional pero que la Provincia decidió priorizar con establecimientos de gran escala: la ampliación del Hospital de Salud Mental, en la ciudad de San Luis, y el Centro de Deshabituación del Consumo Problemático y Adicciones, en La Toma. Ambas obras se encuentran en etapas avanzadas de ejecución, con trabajos de terminación y equipamiento que anticipan su próxima puesta en funcionamiento.
Hospital de Salud Mental: la ampliación consolida su estructura
La ampliación y refuncionalización del Hospital Escuela de Salud Mental continúa con un ritmo de ejecución sostenido. Tras completar las etapas estructurales, la obra ingresó en una nueva instancia en la que los distintos sectores comienzan a mostrar su configuración definitiva, con tareas de revoques, cerramientos e instalaciones que la acercan a las terminaciones.
Según informó la dirección de Obras de Arquitectura y Viviendas, el nuevo edificio incorporará más de 1.100 metros cuadrados al establecimiento y registra avances simultáneos en las áreas destinadas a consultorios de Psiquiatría, salas de internación y el salón de usos múltiples (SUM), además de los espacios que forman parte de la refuncionalización del hospital existente.
En los sectores existentes, la puesta en valor presenta un alto grado de avance, al punto de que algunos ya podrán retomar sus servicios en el corto plazo. No obstante, continúan las tareas de colocación de revestimientos, pintura, instalaciones eléctricas, sistema contra incendios y señales débiles, entre otras intervenciones necesarias para adecuar los servicios a la nueva infraestructura.
En la zona de ampliación, ya se observan avances importantes en los cerramientos y revoques interiores y exteriores, con los nuevos volúmenes completamente definidos, mientras avanzan también las instalaciones sanitarias y eléctricas. En el exterior del predio prosiguen las tareas de cerramiento perimetral, que reforzarán la seguridad del establecimiento y acompañarán la integración de los edificios nuevos con los existentes.
Con estos avances, la obra se aproxima a la etapa en la que las terminaciones convivirán con la instalación del equipamiento técnico, paso decisivo para poner en funcionamiento una infraestructura que fortalecerá la capacidad de atención en salud mental de la provincia y ofrecerá espacios más modernos, seguros y adecuados tanto para pacientes como para los equipos de salud.
Centro de Deshabituación: más de $1.300 millones de inversión En paralelo, el Gobierno provincial avanza con la terminación del Centro de Deshabituación del Consumo Problemático y Adicciones, que se construye en la localidad de La Toma. La obra ingresó en una etapa clave, centrada en la incorporación del equipamiento definitivo y en los últimos ajustes constructivos que permitirán completar esta infraestructura estratégica para la atención integral de personas con consumos problemáticos.
La dirección de Obras de Arquitectura y Viviendas detalló que actualmente se instalan artefactos sanitarios, mesadas de granito con bachas y griferías, y mobiliario bajo mesada en baños, enfermería, cocina, lavandería y demás dependencias del edificio. En simultáneo, avanzan las instancias finales de instalación de racks, detectores del sistema contra incendios, artefactos de iluminación interior y exterior, y el armado de los tableros eléctricos. También continúan las tareas de colocación de carpinterías y revestimientos en pisos y muros, junto con trabajos de pintura y limpieza general.
El Centro representa una inversión de más de $1.300 millones y se erige sobre un predio de una hectárea, conformado por dos edificios diseñados para brindar atención integral, alojamiento y espacios de recuperación y reinserción para los pacientes.
El sector principal, ubicado en el acceso al complejo, cuenta con más de 1.000 metros cuadrados cubiertos distribuidos en dos bloques, donde funcionarán las áreas de admisión y atención: hall de ingreso, sala de espera, consultorios, salas médicas, oficinas administrativas, sanitarios y un Salón de Usos Múltiples, además de cocina, despensa y comedor, con expansión hacia una huerta exterior para actividades complementarias.
En el segundo bloque se ubicarán las habitaciones para los residentes, vestuarios con baños, sala de lectura, enfermería, lavadero y espacios de servicio, conectados con el sector principal mediante rampas y escaleras internas que garantizan la accesibilidad y la circulación dentro del edificio.
El complejo contará además con un polideportivo cubierto de más de 700 metros cuadrados, destinado a actividades terapéuticas, recreativas y deportivas, que incluirá gimnasio y núcleo sanitario. El proyecto se completa con cocheras semicubiertas para 16 vehículos, áreas verdes, una huerta, cierre perimetral y espacios parquizados, conformando un entorno pensado para acompañar el tratamiento y la recuperación de los futuros residentes.
Dos obras, una misma prioridad
Tanto el Hospital de Salud Mental como el Centro de Deshabituación de La Toma reflejan una decisión de inversión sostenida en infraestructura para la salud no convencional, un área que exige respuestas específicas y suele quedar postergada frente a la demanda de la salud general.
Con ambas obras acercándose a sus etapas finales, San Luis se encamina a contar con dos establecimientos de referencia para la atención de la salud mental y de los consumos problemáticos y adicciones en la provincia.





