La clasificación de la Selección argentina a los cuartos de final del Mundial volvió a movilizar a los puntanos. Apenas terminó el partido en el que el equipo nacional derrotó por 3 a 2 a Egipto, una multitud comenzó a llegar al microcentro de la ciudad de San Luis para compartir el festejo.
Como ocurre cada vez que la Albiceleste consigue un triunfo importante, la Plaza Pringles se convirtió nuevamente en el principal punto de encuentro de los hinchas. Frente a la Iglesia Catedral, familias, grupos de amigos y simpatizantes de todas las edades celebraron el pase a la siguiente instancia del torneo con banderas argentinas, camisetas, gorros y los tradicionales colores celeste y blanco.
Los bombos, las vuvuzelas y los cánticos futboleros acompañaron una tarde cargada de entusiasmo, mientras decenas de vehículos recorrían las calles céntricas haciendo sonar sus bocinas y sumándose a las caravanas espontáneas.
La clasificación, conseguida luego de un partido intenso y cambiante, desató el desahogo de los fanáticos, que renovaron la ilusión de ver a la Selección avanzar en la lucha por el título mundial.
Con un clima de alegría y celebración, el centro de la capital puntana volvió a transformarse en el escenario elegido por los hinchas para acompañar a la Scaloneta y soñar con un nuevo paso hacia la Copa del Mundo.








