“ A los chicos que quieran estudiar les digo que sigan que, a veces se pone difícil, pero que nada es imposible. Que se levanten y sigan porque esto no es algo que llega de un día para el otro, esto es una cosa de todos los días. Hay que tener perseverancia y constancia”, fue el mensaje de aliento que Milagros González les dejó a todas las personas que tienen en mente seguir un estudio universitario. Fueron unas de sus primeras palabras luego de salir de la sala de cirugías del policlínico regional, donde rindió la última materia de la carrera de Medicina, convirtiéndose así en la primera médica formada y recibida de la UnViMe y marcando un hito para la ciudad de Villa Mercedes.
A la salida de la sala donde dio su última materia la esperaban los abrazos y los besos de sus padres, María y Oscar. Detrás de ellos, casi haciendo fila para saludarla y entregarle un ramo de flores, estaban el rector de la Universidad Nacional de Villa Mercedes, Marcelo Sosa y la directora del hospital “Juan Domingo Perón”, Berta Arenas, entre otros médicos, familiares y amigos que se acercaron a felicitarla y tomarse la tan ansiada y soñada foto: aquella con el enorme y colorido portaretrato casero que dice “Soy médica. Dra. González”.
“Pipi”, como le dicen sus familiares y amigos, tiene 24 años y es de la localidad pampeana de Winifreda. Se crió en el campo y es la menor de cinco hermanas. Su mamá quiere por igual a todas sus hijas, pero considera a Milagros “un regalito” porque su llegada a la familia fue inesperada, de hecho cuando vino al mundo algunas de sus hermanas ya tenían veintitantos años. “Estoy muy orgullosa. Sabía que ella iba a venir y se iba a llevar el título”, expresó llorando de alegría.
“No vengo de una familia de médicos, ni nada cerca, pero siempre me gustó esta parte de la biología”, contó la flamante profesional de la salud. Una vez terminado el secundario, pensó seriamente qué carreras encuadraban lo que a ella le gustaba. Al tener a María Eugenia, una de sus hermanas que se graduó y vive también en Villa Mercedes, no le costó decidir mudarse a la ciudad de la Calle Angosta, que le brindaba la oportunidad de estudiar una carrera tan importante como medicina de manera totalmente gratuita, en una universidad pública.
La decisión casi tomó por sorpresa a sus padres, quienes nunca imaginaron su amor por la medicina. “Nunca la vi jugar haciendo de médica, es más cuando era chiquita decía que quería ser rematadora, martillera, porque quería rematar hacienda”, recordó Oscar. “Yo me dedico al campo. Ya tenía un negocio con ella (con Milagros) y me lo dejó”, bromeó el feliz papá.
María contó que, de hecho, a “La Pipi”, de niña y hasta que fue adolescente le apasionó el mundo del modelaje. “Se presentó en concursos, en varios lugares, y hasta salió reina, pero luego le gustó la medicina, así que se vino y se quedó”, comentó la mujer todavía emocionada. La mujer aprovechó y dejó otro poderoso mensaje para la juventud: “Que estudien, cualquier cosa que decidan va a estar bien, lo importante es que estudien”.
“A mis papás solo les puedo decir gracias, porque yo estudié pero me dieron esta oportunidad de estar acá, así que este logro es tanto mío como de ellos”, expresó con un gran sonrisa y las mejillas empapadas de lágrimas la ahora doctora.
En ese punto, al igual que sus padres, resaltó la importancia de estudiar gratuitamente en una universidad pública. “La verdad que es lo más valioso que tenemos porque gracias a ella muchos chicos podemos estudiar”, manifestó. De hecho María contó que María Eugenia, quien vive y ejerce la docencia en Villa Mercedes, estudió en esa ciudad y se convirtió en Licenciada en Trabajo Social, al igual que Zulma, quien se recibió de ingeniera química y ahora vive en Comodoro Rivadavia.
También está Rocío, ella estudió abogacía y ejerce el derecho en Santa Rosa. El rector de la UnViMe estaba casi tan emocionado como Milagros. “Para nosotros esto es un motivo de alegría y satisfacción porque vemos cristalizado en un hecho concreto un largo sueño que dio motivo a la creación de nuestra universidad. Es un motivo de celebración y de tomar conciencia de que devolvemos a la ciudad aquello que nos ha brindado a través del financiamiento para que sea una Universidad Nacional”, manifestó Sosa.
Farenga, por su lado, adelantó que, si todo sale bien y rinden su última materia, el año próximo la Casa de Altos Estudios tendrá a otros 20 egresados. “Para nosotros esto es un orgullo, pero también un impacto para la sociedad, porque sabemos que una de las grandes demandas que tenemos en la salud pública es la de más médicos”, comentó.
Mientras tanto Milagros no se detiene. Ya adelantó que tiene mucho que pensar, ya que después de celebrar este momento se dedicará a pensar qué especialidad de la medicina seguirá. “Estoy entre dos. Me gusta mucho la pediatría, pero tuve dos excelentes profes de neurocirugía. Así que me parece que me quieren robar para aquel lado”, comentó también entre risas.