Emmanuel Correa Otazú es conocido por muchas razones en Villa Mercedes. Es abogado penalista y también tiene la licencia para litigar en causas federales. Pero “su fama” ya la arrastra de familia. Su madre fue la reconocida locutora y conductora Edith “Titi” Otazú y su hermano, Rodrigo, pasó al estrellato de alguna manera hace unos años cuando artistas de la talla de Lady Gaga, Britney Spears, Jennifer López y hasta Madonna eligieron las joyas que él diseñaba, el tiempo que vivió en los Estados Unidos. Sus joyas hasta las lucieron las protagonistas de la famosísima serie “Sex and the City”, en la segunda película que tuvo esa saga.
Por eso la mañana del viernes, cuando muchos en la ciudad se despertaron con la noticia de que le habían allanado la casa, donde vivió con su madre, ninguno salía de su asombro. Los vecinos comentan que siempre advirtieron movimientos “raros” allí, chicas y chicos que entraban y salían. Otros colegas decían, por lo bajo, que sabían que “estaba medio perdido”. Pero la razón por la que le requisaron la vivienda y se lo llevaron detenido casi nadie se la esperaba. Según la investigación del fiscal Danilo Miocevic, Correa Otazú, junto a su socio Emmanuel Andino y una joven llamada Laura Fonseca, estaban juntos en el negocio de la venta de drogas. De hecho, presumen que el letrado había montado su “kiosco” en su domicilio, donde funcionaba su estudio jurídico, y se dedicaba, más que nada, a la compra y venta del estupefaciente blanquecino desde “hace años”, le dijo una fuente a Todo un País.
El viernes, a las 17, estaba previsto que los tres sospechosos fueran informados formalmente de las acusaciones que tiene en su contra Miocevic, así como las pruebas que reunió en más de un año de averiguaciones y seguimientos que les realizaron. Pero la audiencia, al final, empezó alrededor de las 18:30 y fueron pocos los que la pudieron presenciar, porque en la sala del Juzgado Federal ya no cabía un alfiler.
Defensa propia
Correa Otazú decidió defenderse a sí mismo. Algo que más de uno en la sala pensó que no era muy buena idea, porque “no se le entendía lo que decía”. El abogado no paraba de hablar, pero en su verborragia desenfrenada el juez Juan Carlos Nacul no llegó a comprender sus explicaciones. Más de una vez en la audiencia le preguntó: “¿qué dice? ¿qué dice?”.
Fonseca, por su lado, fue representada por Federico Pastor. La mujer de 20 años, quien fue detenida la mañana del viernes, en la terminal de ómnibus, con un paquete que contenía un kilo de cocaína adherido a la espalda, no quiso declarar ante el juez federal. El otro presunto socio, Andino, será indagado mañana (lunes). No pudo hacerlo el viernes porque su abogada, Virginia Jalil, estaba de viaje, en Catamarca.

En la audiencia, el fiscal dejó en claro que los investigaban desde mediados del año pasado. En las tareas de vigilancia que hicieron los policías encubiertos constataron la entrada y salida constante de personas del domicilio del letrado. Cuando las requisaban siempre les hallaban estupefacientes: eran clientes, según la hipótesis de la Fiscalía.
El viernes, en Villa Mercedes, realizaron seis allanamientos vinculados a la venta de drogas. Entre ellos los tres procedimientos donde resultaron detenidos Correa Otazú, Andino y Fonseca. No obstante, el resto de las requisas, en las que también hubo demorados e incautaron sustancias, no tendrían nexo con la causa del conocido abogado.
La primera detención
La primera en caer fue la joven, cuando se bajaba de un colectivo que provenía de Córdoba y tenía como destino la ciudad de la Calle Angosta. Según trascendió, la sospechosa es cordobesa. Cuando los efectivos la revisaron le encontraron 1093,05 de cocaína, en un delgado paquete de cartón, encintado y adherido a su espalda.
De acuerdo al cálculo de los efectivos, con esa cantidad de droga pueden preparar 4.372 dosis y la venta total de ese estupefaciente, al menudeo, oscila los 21.860.000 pesos.
Tras la aprehensión de la mujer que, en este negocio, cumpliría el papel de “mula”, es decir, la transportadora de la droga, cayeron en simultáneo los dos hombres. Los policías de Lucha Contra el Narcotráfico se dirigieron a Balcarce al 1500. Allí arrestaron a Andino, de 39 años. En la vivienda encontraron 529.700 pesos, un revólver calibre 22, cargado con seis municiones y otras ocho balas del mismo calibre, dos dispositivos PosNet, utilizados para realizar cobros, documentos que podrían estar relacionados a la causa, dos balanzas digitales, recortes de nylon para envolver las dosis, tres celulares y 544,3 gramos de cocaína.

En Juan W. Gez al 80, la casa y estudio jurídico del abogado, identificaron a cuatro personas. Entre ellas, al letrado de 42 años. Revisaron su domicilio y le secuestraron: cuatro celulares, una CPU, una balanza de precisión, empleada para pesar las diminutas dosis de droga, un convertidor de TV, un handy de transporte HT, recortes de nylon, 14 envoltorios con cocaína, que hacían un total de casi 18 gramos, 376.365 pesos, 555 dólares, 80 euros, 10 liras, 11 ringgit y 15 reales.
Aunque, desde hace un año, la Justicia Federal de la provincia ya implementó el nuevo sistema acusatorio, esta investigación comenzó un poco antes. Por eso está sujeta a las reglas del antiguo proceso. También por ello, tras las indagatorias, el juez tiene diez días hábiles para resolver si los procesa o no a los tres sospechosos y, si así fuera, si les dictará la prisión preventiva.
Mientras tanto Correa Otazú y compañía seguirán tras las rejas y, dada la falta de calabozos de la Policía Federal, es probable que pronto los trasladen a la cárcel de San Luis, al área de reclusos de causas federal, donde hay tantos más que violaron la Ley 23.737, de tenencia y comercio de estupefacientes.