El jefe de la Policía de San Luis, Pablo Vieytes, ofreció una conferencia de prensa junto con Rafael Berruezo, director de Relaciones Institucionales del ministerio de Seguridad. Ambos criticaron la actuación del Poder Judicial en la mayoría de los casos en los que deben resolver situaciones procesales de delincuentes que cometen ilícitos una y otra vez y no son castigados como lo dicta el Código Procesal Penal. Y tampoco aplican la Ley de Reiterancia que promulgó la Legislatura a pedido del gobernador Claudio Poggi.
“Un total de 1.169 personas fueron detenidas por delitos flagrantes y puestos a disposición de las fiscalías en la órbita judicial. De todas ellas, solo a 188 se les dictó la prisión preventiva, el resto recuperó la libertad en 24 o a lo sumo 48 horas, los menos en 72 horas, por lo que la ciudadanía requiere una respuesta. Yo soy la voz de la Policía, que está volcando todos los recursos humanos y logísticos para combatir y prevenir el delito”, dijo Vieytes. Y aseguró que a estos datos también los tiene la Fiscalía.
El jefe policial recordó que el fiscal, de acuerdo a la figura establecida en la reforma del Código de Procedimiento, “es el director técnico de la investigación, es la persona que la dirige. La Policía tiene dos funciones, una preventiva, a la que tenemos que apostar; y otra como auxiliar de la Justicia. Si sólo dictaron prisión preventiva a 188 de 1.169 detenidos, significa que apenas un 16,8% terminó en la cárcel. Pero la prisión preventiva es una medida provisoria que puede durar hasta 120 días, no determina una condena”.
En la piel de docente del Instituto Superior de Seguridad Pública, Vieytes se preguntó qué explicación le puede dar a un recién egresado, “cuando dictándole teoría le hago conocer que una persona que cometió delito es detenida. Luego puesta a disposición de la Justicia, que tiene un plazo de 24 horas, que el fiscal puede solicitar 24 horas más para hacer la imputación de cargo y ponerlo a disposición de un juez de garantía. Pero que antes de que él termine el expediente ese sujeto está en libertad”. Sin encontrar respuestas, el jefe de la Policía aseguró que esta situación “desmoraliza a la institución y no le estamos dando respuesta a la ciudadanía que reclama y sufre día a día los avatares delictivos”.
Aseguró que, si bien a veces se trata de menores de edad, en la mayoría de los casos hizo referencia a delitos cometidos por mayores, ya que los menores tienen un régimen especial, donde interviene el fuero juvenil.
A su turno, Berruezo reconoció que la Justicia “evidentemente no están aplicando la Ley de Reiterancia que se incorporó el año pasado al Código de Procedimiento Penal. ¿Por qué? No lo sé, tal vez los fiscales no tengan la versión actualizada del Código”, deslizó con cierta ironía no exenta de frustración.
Según el funcionario, el Servicio Penitenciario estaría preparado para recibir a las 1.169 personas que cometieron un delito en los últimos seis meses. “La Justicia no puede decir que dejan de aplicar preventivas porque van a llenar la penitenciaría de presos. Debe cumplir su función. Después le tirás la pelota al Ejecutivo para que mejore, si es que hace falta”, dijo.
Y en cuanto a una posible reunión con el Superior Tribunal de Justicia para examinar este tipo de problemas, Berruezo aseguró que “las puertas del ministerio de Seguridad, incluso las del despacho de Nancy Sosa, están siempre abiertas para el Poder Judicial. Si ellos no vienen, no quieren venir a hablar, nosotros estamos golpeando su puerta. Con estos 1.169 casos le estamos golpeando la puerta”.
Prisión domiciliaria
Vieytes mostró su malestar ante el exceso del dictado de prisiones domiciliarias. “En términos operativos, para la Policía significa desgaste, insumo de recursos mal utilizados que le tengo que restar a otras áreas, como por ejemplo acciones preventivas para la comunidad en general. Todo para brindarle garantía y seguridad a un sujeto en particular. En números, para poner un simple ejemplo, una sola consigna, con un efectivo por turno, me significa cuatro efectivos policiales, porque no lo puedo tener más de ocho horas. Necesita ir al baño, saciar sus necesidades. No lo puedo poner en un espacio físico de esos que nosotros policialmente llamamos zonas calientes”.