En caso de comprar en la pescadería, hay que prestar atención al aspecto de los productos. Es importante ver también la limpieza del local y corroborar que no haya olores desagradables.
Gran parte de la población vive también en sus mesas las tradiciones católicas durante Semana Santa, cuando se limita el consumo de carne de vaca, pollo y cerdo y el pescado y los mariscos se convierten en el plato fuerte de esas jornadas. El Servicio Nacional de Seguridad Agroalimentaria (Senasa) brindó algunas recomendaciones a tener en cuenta a la hora de comprar y consumir este tipo de alimentos.
Uno de los puntos a considerar al momento de comprar es el aspecto de la piel de los pescados: los colores deben ser vivos, tornasolados y sin decoloración. Es decir, no deben ser apagados o sin brillo. También hay que prestar atención al aspecto de los ojos, que deben estar sobresalientes, brillosos y con la pupila negra. No deben verse hundidos, grises o viscosos. En tanto que la carne de los pescados debe ser firme, translúcida y de superficie lisa. Es decir, ni flácida, ni opaca o rugosa. Los crustáceos menores, como camarones y langostinos, pueden presentar un color amarronado-violáceo traslúcido en caso de estar crudos o un rojo intenso cuando se los vende cocidos. En ningún caso deben presentar manchas negras, olor desagradable o desprendimiento entre cabeza y tronco, ya que éstos son signos de deterioro.
Por su parte, los calamares deben tener la piel lisa, suave y húmeda sin manchas sanguinolentas o extrañas. Y sus ojos deben ser vivos, brillantes y salientes y su musculatura consistente y elástica.
Un tip que aplica para todos los productos congelados, incluidos los pescados y mariscos, es no descongelar y volver a congelar pescados y mariscos. No hay que descongelar los productos a temperatura ambiente. Una vez preparados, hay que consumirlos lo antes posible. Algunos consumidores optan por productos ictícolas en lata, que abundan en esta época en las góndolas de supermercados. Es importante que no tengan abolladuras, no estén hinchadas ni oxidadas. Asimismo, se deberá chequear en el rótulo la procedencia y el vencimiento.
Como consumidores es importante tener en cuenta ciertos aspectos en los comercios, por ejemplo, la higiene de la pescadería. El agua de deshielo de las mesadas debe escurrir correctamente y el local no debe tener olores desagradables. El pescado fresco no huele mal: si tiene mal olor es un indicio de que ha iniciado su proceso de descomposición.