Señalan necesario reforzar controles en el uso del GNC

14 de agosto de 2024

Antes las verificaciones de seguridad estaban a cargo de la distribuidora, ahora están en manos de las estaciones. No se debe cargar a a una presión mayor de 200 bares.

Usar el auto con GNC les permite a los usuarios ahorrar hasta el 50% de lo que gastarían si usaran nafta súper. Por eso muchos eligen ese combustible. Pero no se puede extremar el ahorro cargando gas a mayor presión de la permitida, porque eso genera riesgo de accidentes que, incluso, pueden resultar trágicos, remarca el vicepresidente de la Cámara de Expendedores de Combustibles de San Luis, Gustavo Santa Cruz.

El empresario hace esta advertencia porque le preocupa la posibilidad que alguien se sienta tentado a cargar GNC a mayor presión de la permitida por las normas que regulan el sistema en el país. Señala que esa mala idea puede prosperar a partir de que han cambiado las reglas sobre los controles a las normas de seguridad en las expendedoras: antes eran responsabilidad de la distribuidora de gas y ahora están en manos de los representantes técnicos de las estaciones de servicio. “Este tema me tiene un poco preocupado, sobre todo porque estamos hablando de GNC, un combustible que necesita mucha seguridad”, manifestó Santa Cruz. Afirma que la falta de controles necesarios, rigurosos y periódicos, abre la puerta a irregularidades y accidentes. Como no le parece un tema menor, lo tiene en agenda para tratarlo la próxima semana, en una reunión a nivel nacional con otros representantes del sector. “Siempre se trató el tema con mucha seriedad, en todos los aspectos”, dijo. Y explicó: “Para poder usar el gas como combustible en los automotores tenemos que levantarle la presión. Es el mismo gas que usamos todos, el que se usa en los domicilios, en los restoranes, en las panaderías. En las estaciones de servicio tomamos el gas a 20 bares, veinte atmósferas, de la red de distribución en la ciudad, y con compresores levantamos la presión a 200 bares. Y a esa presión lo cargamos en los automotores”, explicó. Agregó que “antiguamente la distribuidora, que acá se llama Ecogas Cuyana, hacía el control de a qué presión se le estaba cargando a los autos”.

Santa Cruz, ahora radicado en San Luis, llegó hace treinta años a la provincia. “Vine antes del año 95 a poner mis estaciones de servicio”, mencionó. Es propietario de tres expendedoras en la capital puntana: en Mitre y España, Lafinur y Juan Gilberto Funes e Ituzaingó y Funes. “Lamentablemente hace un tiempo mucha gente se me empezó a quejar de que el gas no rendía, que qué estaba pasando. Por eso estoy empezando esta campaña de seguridad: el gas rinde lo que tiene que rendir. Nosotros lo tenemos que cargar a 200 bares. Si alguien lo está cargando a más de 200 bares o modificando la densidad del gas, ya que eso también se puede realizar, podemos empezar a tener problemas”, advirtió. “A los autos se les carga a 200 bares, con un delta de más menos dos por ciento, tres por ciento. Pero nunca puede superar los 203, 204 bares”. Recomendó a los usuarios controlar cada tanto la presión del GNC mientras les cargan, observando el manómetro ubicado junto al reductor de gas, llamado habitualmente “torta”, en el motor. Cargar a mayor presión abre la puerta al riesgo de accidentes. Entre los más graves está el de una explosión, que puede resultar mortal para el usuario y otras personas. Santa Cruz dijo que los expendedores de San Luis quisieran que los controles vuelvan a estar a cargo de la distribuidora. “Es muy importante mantener la seguridad en el sistema de GNC, tenemos que bregar para que esto se mantenga dentro de las normas. Dentro de unos años va a venir el gas para el transporte pesado, y también vamos a tener que cuidarlo. Es una buena opción, tenemos más gas que otros combustibles, Argentina tiene que andar a gas”, dijo.

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