Jaime Rosemberg – Especial para Todo Un País
Entre la pelea diplomática con Brasil, la discusión a varias bandas con los bloques aliados en el Congreso para conseguir apoyo a proyectos como la reforma del Banco Central y la visita de la titular del FMI, Kristalina Georgieva, el gobierno de Javier Milei siguió esta semana apuntando a las elecciones presidenciales del año que viene, en las que intentará prorrogar su estadía en el poder por otros cuatro años.
La búsqueda de ampliar el porcentaje de apoyos (que según coinciden las encuestas no alcanza aún y por el momento el ansiado 40 por ciento para ganar en primera vuelta) encontró un envidiado norte en el seleccionado argentino de futbol, ese conjunto que nos hizo vibrar con su participación en la Copa del Mundo hasta hace muy poco.
Un reciente estudio de opinión de la consultora Reale- DallaTorre, llevado a cabo entre el 24 y el 28 de julio, arroja un resultado claro: la selección despierta muchísima más confianza y es más creíble que cualquier político, sea del oficialismo o de la oposición. Según ese estudio, el director técnico de la selección, Lionel Scaloni, es la figura mejor valorada del país junto con su capitán, Lionel Messi, y despierta algo más que admiración deportiva: el 41,7% considera que podría trasladar con éxito su liderazgo al terreno político, frente a un 32% que cree que fracasaría. Y eso que el conductor táctico nacido en la localidad santafesina de Pujato, con residencia permanente en Mallorca, ni siquiera esbozó algún interés por dejar el deporte y dedicarse a la política.
De los 1162 consultados totales del estudio, un abrumador 81,8 por ciento contestó que confía en Scaloni, sólo tres décimas por encima de Messi. La contracara es el presidente de la AFA, Claudio Chiqui Tapia, complicado en los estrados judiciales, en quien dijo confiar sólo un 16.8 por ciento de los consultados, con una desconfianza del mayoritario 61,4 por ciento.¿ Y los políticos? El mismo informe confirma que Milei sigue siendo el dirigente con mejor imagen del país, aunque a años luz de la simpatía y adhesión que despiertan los comandantes de la scaloneta.
Así, la imagen personal positiva de Milei alcanza el 39,3 por ciento (con más del 53 por ciento de opiniones negativas), y su gestión es evaluada de modo positivo por un 32,8 por ciento. Lejos se ubican la ex presidenta Cristina Kirchner (33 de imagen positiva, pero un abrumador 57 de negativa); la senadora Patricia Bullrich (31 y 57, respectivamente) y la vicepresidenta Victoria Villarruel (30 positiva, 46 de negativa, y un 23 por ciento que prefirió no definirse). Más atrás se ubican el gobernador bonaerense y candidato presidencial del peronismo, Axel Kicillof, la diputada de izquierda Myriam Bregman y el ex presidente Mauricio Macri, que tiene un abrumador 66, 4 por ciento de imagen negativa según el estudio.
Los sorprendentes números que recoge Scaloni son impactantes, y dejan algunas pistas sobre el ánimo de la opinión pública. “Unir en vez de dividir”, con el 24 por ciento; “esfuerzo y mérito”, con el 17, 7 por ciento; y “trabajo en equipo”, con idéntico porcentaje, son los valores que a los encuestados “les gustaría ver en la política”. Una corriente de moderación y búsqueda de consensos por fuera de la grieta que, por el momento, tiene pocos interlocutores en la clase política.
Con esos números en la mano, y dispuesto a extender la sobrevida política de su creación, el Pro, el ex presidente Macri avaló el lanzamiento mediático de su ex ministro de Economía, Hernán Lacunza, como pre-candidato a Presidente. El espíritu de esa presentación –aún provisoria y preliminar- es representar al amplio porcentaje de los argentinos que “no llegan a fin de mes”, lejos del boom que sectores como la energía, la agroindustria y la minería están despertando en provincias patagónicas (Neuquén, Río Negro) y cordilleranas (Mendoza, San Juan, Catamarca).
La presentación de Lacunza inquieta menos en el Gobierno que la decisión de Macri de armar una opción “por afuera”, que le impida a Milei ganar en primera vuelta. “Mauricio está armando una candidatura para negociar, y al final bajarla y quedarse con la ciudad”, se consuela parte del elenco violeta, donde también descartan que el propio Macri termine siendo el candidato, “porque sabe que va a perder”.
Como parte de esa inevitable negociación futura entre libertarios y macristas, fue Patricia Bullrich quien no descartó, en una aparición televisiva, ser la candidata a jefa de gobierno porteño libertaria en las elecciones del año que viene, un día después que Jorge Macri (que busca su reelección en la ciudad) reiterara que un acuerdo entre ambos partidos en la ciudad de Buenos Aires era vital para “evitar que vuelva el kirchnerismo”. Cerca de la jefa de los senadores libertarios reconocen que la idea de la declaración fue “marcarle la cancha” al jefe de gobierno, que busca su reelección, pero también a su primo, aclarándole que todas las cartas (incluida la competencia directa entre violetas y amarillos en la ciudad) están hoy sobre la mesa.
Empujado por Macri, Lacunza se suma así a un heterogéneo abanico de candidatos “de centro”, que aún no han logrado perforar la escena mediática e interesar de manera palpable al electorado. El también economista Calos Melconian, el pastor evangelista Dante Gebel y el banquero Jorge Brito son otros de los nombres que circulan en distintos estamentos de la política y empresariado, intentando captar la “ancha avenida el medio” que no se siente representada por libertarios y kirchneristas. Más allá del apoyo logístico y mediático por el que trabajan cada uno de sus equipos (la mayoría de ellos aún en formación), la meta de instalarlos aparece como una cuesta difícil de escalar, a un año de las Paso que el Gobierno buscará eliminar (o al menos suspender) en las próximas semanas.
