El gobierno sorteará hoy a través de la Caja Socia l a los primeros 100 funcionarios, de un total de 1600, que deberán someterse a los análisis para detectar si consumen o han consumido drogas.
Tras el sorteo, mañana serán notificados y el viernes debeán las muestras en el laboratorio de la Facultad de Química, Bioquímica y Farmacia (FQByF) de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL).
Los exámenes forman para de la llamada Ley de Ejemplaridad y Coherencia que votó durante el año pasado la Legislatura Provincial.
“El sorteo que hará la Caja Social, es solo para definir en qué orden iremos al laboratorio de la Universidad a someternos al análisis. Nadie queda afuera de este control”, aclaró el secretario de Ética Pública y Control de Gestión, Ricardo Bazla.
La obligatoriedad de la ley contempla que deben pasar los exámenes la totalidad de los funcionarios que desempeñan cargos públicos. Para ello se ha elaborado un registro numérico de funcionarios públicos, en donde cada uno está identificado con un número que solo lo conoce la autoridad de aplicación de la Ley (un grupo de trabajo conformado por representantes de los tres poderes) quien será luego la encargada de notificarlos, además de recibir los resultados.
El gobernador Claudio Poggi y sus ministros fueron los primeros en someterse a los tests, el año pasado. Y para el resto de los funcionarios se fijó una reglamentación de manera de que “nadie quede afuera”, explicó Bazla.
Así los exámenes deberán hacerlos funcionarios de segunda y tercera línea del Poder Ejecutivo que acompañan al gobernador Poggi en su gestión; los miembros del Superior Tribunal de Justicia y todos los integrantes del Poder Judicial y del ministerio Público Fiscal (jueces, fiscales, defensores, etc), el Vicegobernador como presidente de la Asamblea Legislativa (quien ya cumplió con el test) y todos los legisladores provinciales (senadores y diputados), más las mesas directivas de ambas cámaras. También miembro del Tribunal de Cuentas y el Defensor del Pueblo titular y adjunto.
En una segunda etapa, y tal como lo establece la norma, se realizarán los estudios al personal de seguridad (policías y agentes penitenciarios de la provincia) y de la salud pública.
Costos y resultados
La Facultad de Química, Bioquímica y Farmacia (FQByF) de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) es el organismo que tendrá a su cargo la toma de muestras de orina y la realización de los análisis, conforme establece la ley que buscan detectar la eventual existencia, en los funcionarios públicos, de sustancias ilegales, tales como cocaína, éxtasis, anfetaminas, marihuana y opiáceos, como heroína y morfina.
El costo del análisis será afrontado por cada uno de los funcionarios públicos. “No va a ser el pueblo de San Luis quien solvente o quien se haga cargo de esta garantía de idoneidad. Distinto es el caso de los empleados de la Policía, el Servicio Penitenciario y Salud, cuyo costo está a cargo del Gobierno de la provincia”, explicó Bazla .
Según el valor estimado por la UNSL en diciembre, que será actualizado este viernes 14, el costo de cada examen es de entre 40 mil y 50 mil pesos. “Estamos hablando del primer análisis, que determina si poseemos o no rastros de consumo de drogas ilegales manifiesto”, dijo Bazla. Y aclaró que la persona a la que le dé positivo puede pedir una contraprueba, es decir, un segundo análisis que se realizará con la misma muestra que se le extrajo inicialmente, que se dividirá en dos frascos. El contenido de uno se usa para el primer análisis y el segundo queda reservado para la eventual contraprueba.
Según se reglamentó no someterse al análisis toxicológico será considerada una falta grave. En el caso del Poder Ejecutivo, implica un decreto de cese en el ejercicio de las funciones.
En el caso del Poder Judicial, se va a comunicar al Jurado de Enjuiciamiento. Y en el caso del Poder Legislativo, se va a comunicar a quienes tienen a su cargo la eventual realización de un juicio político.
A quienes les diera positivo, el caso será abordado por el Centro de Prevención y Asistencia a las Adicciones (CPAA) con el objetivo de ofrecer una contención y determinar el grado de adicción que eventualmente pueda existir y, de ser necesario, determinar el tratamiento a seguir.
