A poco más de seis meses de la tragedia aérea que se cobró la vida del capitán de la Fuerza Aérea, Mauro «Dogo» Testa la Rosa, un informe preliminar de una pericia confirmó que el avión que manejaba el experimentado piloto no cayó por un error humano. Ahora los investigadores esperan un segundo estudio, más detallado, que podría revelar específicamente qué ocasionó el siniestro, ocurrido el 15 de julio pasado, en el predio de la V Brigada Aérea de Villa Reynols y que enlutó a la fuerza.
«Se ha descartado que el factor humano haya tenido que ver en el accidente, o sea esto no fue culpa del piloto», le comentó Bautista Rivadera, el abogado de Mariela Hernández, la esposa de Testa la Rosa, a Todo Un País.
Respecto al segundo informe que todavía resta, estimó que en febrero ya debería estar listo. «Estamos muy expectantes por lo que pueda resultar de ese estudio porque a través de él se va a determinar, en principio, los motivos que produjeron el siniestro», resaltó el letrado. Agregó que, en ese punto, los investigadores de la Justicia Federal «analizarán una posible cadena de responsabilidades si las hubiera o no».
De todas formas, señaló que todavía hay otras medidas pendientes de producción, en su mayoría citación a testigos. Subrayó, además, que con la Fiscalía va «a colaborar activamente en esta investigación», porque su idea es «impulsar la causa y aportar ciertas pautas que sirvan para el esclarecimiento del hecho», tal como desea la esposa del piloto.
El lunes de la tragedia, el capitán de 33 años había hecho pruebas aéreas durante toda la tarde. Ese día, alrededor de las 19, a poco de despegar, la máquina le manifestó algo que no le permitía seguir: una posibilidad es que haya perdido potencia. Cuando un avión del modelo A4 AR pierde potencia, el motor se paraliza y la única opción posible para quien lo conduce es la eyección, explicó un piloto.

Testa la Rosa lo hizo, se eyectó, pero no logró sobrevivir. La aeronave se vino abajo y se estrelló en los pastizales del predio de la V Brigada Aérea, cerca de la pista. Tres dotaciones de bomberos voluntarios «El Fortín» trabajaron durante horas para extinguir las llamas.
La Justicia Federal inició, entonces, una investigación como «Averiguación delitos», para establecer si el siniestro se debió a un error del capitán o si fue por una falla técnica del avión.
El estudio para determinar cómo fue la mecánica del incidente y si un desperfecto pudo provocarlo es llevado adelante por la Junta de Investigación de Accidentes de la Fuerza Aérea.