Tras tres días detenido, liberaron al hombre que amenazó con un revolver a otro conductor en pleno centro

3 de febrero de 2025

Gil, el acusado de desatar el pánico en pleno centro de Villa Mercedes, luego de apuntar con un revólver al conductor de otro auto porque no paraba de tocar bocina, recuperó la libertad. Luego de estar tres días las rejas de un calabozo de una comisaría, el juez Alfredo Cuello lo liberó porque, si bien seguirán investigándolo por portar ilegalmente un arma de fuego, la Fiscalía argumentó que no tiene pruebas suficientes.

En la audiencia de este lunes, la fiscal adjunta Cecilia Framini explicó que no solicitaría medidas de coerción por «no contar con la prueba suficiente».

Pascual Celdrán, el abogado del imputado, dijo que todavía no está determinado si el arma de fuego con el que apuntó al otro automovilista era verdadera o un juguete de su hijo, como manifestó Gil cuando lo arrestaron. A todo eso se suma que, en el allanamiento a su vivienda del barrio San Antonio, «no hallaron armas de fuego, ni municiones» o otro elemento que confirme que el hombre tiene un revólver de verdad, sostuvo.

La amenaza que le valió unos días de encierro y una causa penal en curso sucedió la mañana del jueves 30 de enero, entre Junín y Balcarce.

La prueba que pone al descubierto a Gil es un video captado en la calle por un testigo. En la filmación, que se hizo viral, puede verse al acusado descender de su Chevrolet Corsa blanco para discutir con otro conductor que estaba detrás. En un momento abrió la puerta trasera del coche, del lado del conductor, sacó un vistoso revólver, color plomo o negro, y le apuntó al automovilista. «No me rompas las b…», le advirtió dos veces.

De acuerdo a la declaración de otro testigo, el cruce entre los hombres que por poco no terminó en un «relato salvaje» comenzó, al parecer, por la impaciencia de los conductores. Segundos antes de la agresión, en esa esquina, una mujer en silla de ruedas, acompañaba por otra persona, trataba de cruzar de una vereda a otra.

Los segundos que a la mujer le tomó atravesar la calle, habría acabado con la paciencia de un automovilista que empezó a los bocinazos. Fue ese incesante toque de bocina lo que habría llevado a Gil a perder los estribos, bajar de su Corsa y discutir con quien estaba detrás, a los bocinazos.

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