Jorge Castro, detenido por tratar de asesinar a dos cuñadas, dio su versión de lo que habría ocurrido la tarde de la agresión. Lo hizo antes de conocer el fallo del juez de Garantías 4 de Villa Mercedes, Santiago Ortiz, quien debía decidir si continuaría imputado y de qué manera, en la penitenciaria o en libertad. Negó rotundamente que haya intentado matar a las mujeres, dijo que solo usó el cuchillo en defensa propia porque a quien atacaron fue a él, en medio de una discusión por unos terrenos. Pero ese relato no convenció al magistrado, ni siquiera para mutar la imputación de «tentativa de homicidio» en dos casos a «lesiones leves» y «lesiones graves», y decidió mantener la formulación de cargos más gravosa y, además, dictarle la prisión preventiva por los siguientes meses.
Este miércoles, se cumplieron los días de prórroga del arresto requerida por la defensa, y la fiscal adjunta Cecilia Framini planteó lo que ya había adelantado hace una semana. Pidió el encarcelamiento preventivo del hombre y respaldó la solicitud señalando que hay suficientes indicios para asumir que, en libertad, el imputado podrá tratar de «destruir, modificar u ocultar elementos de prueba y de influir en testigos», pues antes de ponerse a disposición de la justicia estuvo dos días escondido.
Los abogados Pascual Celdrán y Mauricio Fagiano, muy por el contrario, sostuvieron que no existe tal riesgo. Argumentaron que su cliente ni siquiera se le ocurriría irse de la ciudad, porque en Villa Mercedes tiene su familia y su trabajo. Además, remarcaron que Castro se presentó espontáneamente en sede judicial y que el par de días que no fue ubicado por la Policía fue porque trató de «resguardarse de agresiones».
A la declaración de su asistido, le agregaron que el conflicto entre las mujeres y el hombre se desató por unos terrenos. Dijeron que él nunca tuvo la intención de matar a nadie, además del hecho de que los cortes que sufrieron las víctimas, según ellos, fueron superficiales. Por todo eso, requirieron el cambio de la calificación de la imputación a «lesiones graves por el uso de arma» en el caso de una de las damnificadas y «lesiones leves» en perjuicio de la otra mujer.
El ataque fue el sábado 3, alrededor de las 19, en Amaro Galán, extremo sur. Las damnificadas de 26 y 31 años habían estado allí, trabajando en un terreno, desde las cuatro de la tarde.
Los problemas para las hermanas comenzaron cuando, estando en ese lugar fraccionado en tres lotes, mantuvieron un fuerte cruce de palabras con la madre y el hermano de Castro. Al momento de marcharse, cuando caminaban por una calle de tierra, se les presentó el acusado en la esquina de Amaro Galán y una calle vecinal, relató la fiscal adjunta.
El hombre llegó en una bicicleta. Sin vueltas, llevó una mano a la espalda y sacó un cuchillo tan grande como los que usan los carniceros. «Hirió a una de las dos mujeres, primero en el abdomen y luego, cuando ella intentó proteger a sus hijos, por la espalda”, repasó Framini. Sin espacio para dialogar, ahí nomás giró la vista hacia su otra cuñada, que circulaba en dirección al barrio ATE 2, y le hundió el arma blanca tres veces.
