Un poblador rural que recorría la zona a caballo fue el primero en notar un hueso de dimensiones extraordinarias en el noroeste de Chubut. El hallazgo, comunicado al Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF), derivó en uno de los descubrimientos paleontológicos más relevantes de los últimos años en la región: una nueva especie de saurópodo, bautizada Bicharracosaurus dionidei, que habitó la Patagonia durante el Jurásico Superior, hace aproximadamente 160 millones de años.
El nombre del animal rinde homenaje a Dionide Mesa, el poblador que dio el primer aviso a los científicos y que tenía por costumbre exclamar que había encontrado un bicharraco cada vez que se topaba con un resto fósil en el campo.

Los fragmentos recuperados en la Formación Cañadón Calcáreo corresponden a un ejemplar adulto de entre 15 y 20 metros de largo y cerca de 20 toneladas de peso. Entre los restos se identificaron partes de la columna vertebral, fragmentos de cadera y costillas dorsales. Lo que llamó especialmente la atención de los investigadores fueron las espinas neurales del animal, comprimidas y alargadas hacia adelante y hacia atrás, un rasgo que lo distingue de otros saurópodos conocidos hasta el momento. Su anatomía combina características de los braquiosáuridos africanos con elementos propios de los diplodócidos norteamericanos.
Alexandra Reutter, paleontóloga alemana y autora principal de la investigación, señaló que se trata del primer braquiosáurido del Jurásico registrado en Sudamérica. El análisis filogenético lo ubica dentro del grupo de los Macronaria, que incluye especies como el Brachiosaurus y el Patagotitan.
El descubrimiento es fruto de más de dos décadas de trabajo conjunto entre el MEF, el CONICET e investigadores alemanes, con financiamiento de la Fundación Alemana de Investigación. La zona donde se encontraron los restos ya había entregado previamente otras especies relevantes, entre ellas el Tehuelchesaurus benitezii.