Un psiquiatra concluyó que el hombre esquizofrénico que mató con un machete a su madre sabía lo que hacía

El especialista que evaluó a Fabricio Rotte estableció que padece una esquizofrenia, pero que eso no le impidió comprender sus actos cuando atacó a la mujer de 69 años, la noche del miércoles 18 de febrero.
7 de abril de 2026
La primera vez que el imputado de 45 años fue dado de alta del policlínico regional y era trasladado a una comisaría.

A 10 días de ser enviado al penal de San Luis, el exhaustivo estudio que un psiquiatra hizo entorno a Fabricio Rotte y su capacidad mental para comprender sus actos, sobre todo aquel que llevó a cabo la noche del 18 de febrero, cuando asesinó con una especie de machete a su madre, está listo. Su resultado no cambia para nada el destino del hombre. Continuará detenido, imputado por matar a la persona que le dio la vida, Marta Bossa de Rotte. El profesional determinó que, a pesar de su esquizofrenia, entendió lo que hacía cuando hundió al menos una docena de veces el arma blanca de gran porte en el frágil cuerpo de la mujer de 69 años.

El informe le fue remitido este martes al fiscal instructor 1 de Villa Mercedes, Maximiliano Bazla Cassina. Aunque la explicación acabada aún el especialista en salud mental no se la ha dado al titular del Ministerio Público Fiscal (MPF), sí le adelantó que Rotte, de 45 años, está en grado de ser imputado por el matricidio porque comprendió la naturaleza de sus actos cuanto atacó hasta la muerte a su madre y, luego, se lesionó con otra puñalada que se dio a sí mismo cerca del ombligo.

El psiquiatra que lo evaluó durante semanas estableció que padece de esquizofrenia, pero no de su variante paranoide, como trascendió en un primer momento. Si bien la esquizofrenia es un trastorno mental que puede llevar a quien la sufre a experimentar alucinaciones y delirios, visiones que pueden dificultar o alterar la capacidad de discernir entre lo que es correcto de lo que no lo es, no necesariamente significa que es alguien inimputable.

El 28 de marzo cuando le dictaron la prisión preventiva por “homicidio doblemente calificado por el vínculo y por alevosía”, ya algunos resultados preliminares que el psiquiatra le había adelantado al fiscal instructor le indicaron que algún grado de responsabilidad por el crimen tenía.

De acuerdo con la reconstrucción que lograron los investigadores, el matricidio fue cometido entre las 20:30 y las 21. Ese miércoles, un rato después del cruento asesinato, una amiga con la que Marta había tomado mates la llamó por teléfono. Lo hizo repetidas veces porque la mujer no atendió. Era raro que no le respondiera. Preocupada, con la sensación de que algo grave había sucedido, llamó a otro de los hijos de la víctima. El hombre vive frente al domicilio donde residía su madre y el imputado.

Tras el llamado, se cruzó hacia lo de la jubilada, en Ivanowsky 120. Sin embargo no pudo entrar a la vivienda. Todas las aberturas estaban cerradas desde adentro. Consiguió abrir una reja, ubicada a un costado, y desde allí vio a su hermano. Estaba en el interior de la casa, bañado de sangre, y caminaba de un extremo a otro, como no sabiendo qué hacer.

“Su hermano le preguntó por la madre y él respondió: ‘no me quedó otra’”, detalló Bazla Cassina, como si no hubiera encontrado otra salida más que asesinar a la mujer. Al oír eso, el hermano del acusado se dirigió al fondo del domicilio. Ahí, desde el patio trasero, pudo ver el cuerpo de Marta, en el interior del inmueble.

Intentó ingresar, pero tampoco pudo. La puerta de ese lado trasero de la vivienda tenía un candado que había sido puesto desde adentro. Llamó a otro hermano y a la Policía. Con los efectivos y parte de su familia afuera, lograron convencer a Rotte para que abriera una de las puertas.

El matricidio fue feroz. El arma blanca, de unos 40 centímetros de longitud, no consiguió penetrar el cuerpo de la jubilada porque no tenía filo. De todas formas, la violencia de los cuatro o cinco golpes que sufrió en la cabeza, fue la que la asesinó. Tan potentes fueron que le hundieron el hueso duro del cráneo. Su hijo también la había atacado con esa especie de machete en la espalda, la cintura y el pecho.

No te pierdas...