A unos diez días de liberar a los cinco presuntos delincuentes que asaltaron una panadería del barrio Estación, la jueza de Villa Mercedes que determinó esa medida explicó el porqué de tal resolución.
Dijo que el allanamiento que la Policía realizó, apenas un rato después del atraco y en el que recuperaron parte del dinero robado, no contaba con la autorización judicial y, por lo tanto, no fue legal y violó las garantías constitucionales por las que deben velar. Por eso, aunque en esa requisa, los efectivos hayan encontrado las prendas que los ladrones usaron durante el asalto y hasta el auto en el que escaparon, todo tuvo que ser devuelto.
La jueza de Garantías, Mirta Ucelay, manifestó que hubo una conducta de parte de los policías que “quizás en la premura del caso, no fue legal”. “Se tomaron atribuciones que no correspondían y que no obstante ello, a pesar de lo declarado en la audiencia, posee constancias fílmicas de Criminalística”, abundó.
Recordó que un allanamiento “es el ingreso a una vivienda sin la autorización del morador, que se realiza en casos de probada necesidad y de estar firmada por un juez”. Según expuso, en el caso del asalto de la banda, el personal policial procedió a hacer tal procedimiento sin contar con la aprobación de la magistrada. Indicó, por otro lado, que el rol del juez en el sistema penal acusatorio divide las funciones “dado que los fiscales son los investigadores de los delitos, promoviendo la acción judicial, mientras que los jueces controlan el cumplimiento de las garantías constitucionales”.
En la audiencia del lunes 17, las representantes de los detenidos, las defensoras oficiales Cecilia Mithiaux y Laura Fornero, cuestionaron el procedimiento policial, dijeron que careció de validez constitucional, por lo que entendieron que fue nulo desde el principio y, en consecuencia, todas las actuaciones realizadas. La fiscal instructora Daniela Torres le dio la razón a la defensa y le pidió a Ucelay que declarase la nulidad del allanamiento y ordenara la libertad de los sospechosos, a los cuales tampoco los acusaría, por el momento, por el asalto.
El atraco fue el sábado 15, alrededor de las 21:30, en Lisandro de Latorre 265. Gran parte de la secuencia del robo fue registrado por una cámara de video del local. La dueña de la panadería contó que dos ladrones, uno de ellos con un arma de fuego, entraron, taparon parte de sus rostros con las capuchas de sus buzos y gorras y se digirieron al fondo donde estaban los empleados.
“Otros tres hacían de campana afuera en un auto, entre calles Italia y Francia”, recordó.









