Vaciamiento del Molino Fénix: duro cuestionamiento del juez Cuello al juez Ortiz

Este último se excusó de seguir al frente de la investigación. Alegó un supuesto vínculo comercial con Anabela Lucero y el diputado Joaquín Beltrán. Su par lo acusa de mentir y desconocer el derecho.
6 de marzo de 2025
La exdiputada Anabela Lucero y el diputado Joaquín Beltrán se han visto beneficiados con la dilación de la investigación.

En muy duros términos se expresó el juez Alfredo Cuello, de Villa Mercedes, contra su par Santiago Ortiz, al rechazar el intento de este último de apartarse de la investigación contra la exfuncionaria y exdiputada albertista Anabela Lucero, su pareja, el actual diputado provincial Joaquín Beltrán, y otros tres ex funcionarios, investigados por el vaciamiento del Molino Fénix y La Casa de la Música y el apoderamiento de los bienes.
La excusación que presentó el juez Ortiz días atrás impidió que este jueves se llevara a cabo la audiencia en la que iban a formular cargos contra Lucero, Beltrán y los otros tres investigados, lo que implicó una nueva traba en el avance de la pesquisa judicial para esclarecer el perjuicio al Estado provincial.
El magistrado argumentó razones de decoro para apartarse del caso, ya que, dijo, es heredero de un departamento perteneciente a su familia, que Anabela Lucero y el diputado Beltrán intentaron alquilar hace poco para una tercera persona.
El juez Cuello, que recibió la causa por el apartamiento de Ortiz, cuestionó a su colega. Afirma que el inmueble en cuestión, ubicado en la calle Intendente Leyes 64, «es de propiedad exclusiva de Diego Martín Ortiz (hermano del magistrado) y no pertenece al acervo hereditario del padre del juez».
Ortiz, «por lo menos –después veremos que es más que eso- desoyendo interesada e indecorosamente el marco normativo y los claros principios rectores del instituto en cuestión y que fueran recientemente señalados por el Máximo Tribunal Provincial, decide huir de la causa que le tocó en suerte», expuso en su pronunciamiento.
«Ortiz miente, yerra o cuando menos luce apresurado por irse, cuando dice, alejado de la verdad y sin verificar lo realmente sucedido, tener un ‘interés legítimo'» en el asunto del alquiler intentado por la pareja acusada, agregó.
Según Cuello, el caso no configura los motivos graves de decoro o delicadeza que justifican la excusación de un juez.
Ortiz había señalado, en su escrito de excusación, que «el curioso intento no consumado de alquiler temporario de un departamento de propiedad exclusiva de su hermano –dato obviado por el Juez-» (apreciaciones del juez Cuello) no permite asegurar una recta administración de justicia y una conducta independiente a los magistrados, obligados a actuar objetivamente y a hacer insospechables sus decisiones, repasó Cuello.
Pero «qué fácil sería la tarea de un juez si pudiésemos elegir los procesos penales en los que nos gustaría intervenir, permitiéndosenos optar por pasársela a otro, dependiendo de quiénes son los imputados, los damnificados, los fiscales o los defensores intervinientes», agregó.
En conclusión, rechazó el apartamiento de Ortiz, ya que «lo esbozado por él, lejos de constituir motivos serios de decoro y delicadeza, ni siquiera son motivos, no son ciertos, son mentiras, simples artilugios, introducidos de un modo engañoso y malicioso, entre gallos y medianoche».
Ahora, el incidente pasó a manos de un Tribunal de Impugnación, que deberá resolver quién de los dos jueces tiene la razón.

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