El método era siempre el mismo. Entraba a los comercios de Villa Mercedes y, valiéndose del asfixiante calor y del corazón de la gente, les pedía a los empleados un vaso con agua. Todos accedían a la solicitud, no les costaba nada. Pero, en eso que el personal de los comercios iba a buscar el vaso, el joven buscaba rápidamente el celular que alguno de ellos dejaba en el mostrador y los manoteaba. Hizo lo mismo en tres negocios y hasta en un hotel, cuatro días seguidos, al hilo. Pero no llegó a cometer un quinto hurto del estilo, porque la Policía lo detuvo.
En la audiencia de formulación de cargos, las fiscales adjuntas Julieta Moyano y Mariana Olguín lo imputaron por el delito de «Hurto» en cuatro hechos. Contaron que el primer robo fue el viernes 17 en un hotel del centro de la ciudad. Allí el hombre se acercó a la recepcionista y le solicitó un vaso con agua. La mujer fue a buscarlo y cuando regresó el joven había desaparecido y también el teléfono de ella.
El sábado 18 hizo lo mismo en un solárium. Al día siguiente, fue con la misma táctica del vaso de agua a una heladería y también se hizo del primer celular que vio a mano. En esas tres primeras sustracciones usó la misma ropa, solo cambió de vestimenta en el cuatro hecho. Esa última vez la víctima fue el empleado de un kiosco 24 horas.
Luego de oír a las fiscales y a la defensora oficial Cecilia Mithiaux, el juez de Garantías, Alfredo Cuello, le concedió la prórroga de la detención por siete días al imputado. Lo que significa que el próximo miércoles 24 el magistrado resolverá si mantiene la imputación en su contra y si, además, lo enviará al Penal.