Violó a su hija discapacitada y lo condenaron a 12 años de cárcel

El abuso ocurrió en diciembre de 2020. El hombre de 35 años solo estuvo preso cuatro meses el año pasado. Ultrajó a la nena cuando tenía 12 años.
10 de septiembre de 2025

Fue un día, una noche, hace cuatro años y nueve meses atrás. Lo suficiente para marcarle la vida y arruinársela para siempre. Jonathan Emmanuel Chacón violó a su hija que, por entonces, tenía 12 años. Se aprovechó de que la nena no podía oír y prácticamente ni hablar, y abusó de ella, en la misma habitación donde dormía toda la familia. Luego de estar cuatro años olvidado en el archivo del ex Juzgado de Instrucción 3 de Villa Mercedes, llegó a manos del fiscal instructor Maximiliano Bazla la causa y reactivó, mejor dicho, activó las averiguaciones. Por eso ayer (martes) el hombre de 35 años fue declarado culpable por ultrajar a su propia hija y condenado a 12 años de cárcel.

Lo sentenciaron por «abuso sexual con acceso carnal, agravado por ser cometido contra un ascendiente y un menor de 13 años». Desde que lo denunciaron en diciembre de 2020 hasta ayer, el acusado solo estuvo detenido cuatro meses. Fue el año pasando cuando, con toda la evidencia en mano, Bazla lo imputó y pidió su prisión preventiva.

Cuando cumplió ese plazo de la medida de coerción, fue liberado. Es más, sobrellevó el debate oral en su contra las últimas dos semanas, en completa libertad. Pero, tras oír el fallo de los jueces Cintia Martín, Sandra Ehrlich y Mauro D’Agata Henriquez, eso se acabó. Le pusieron las esposas y lo trasladaron al Penal de San Luis. Allí estará 11 años y ocho meses, porque la Justicia le descuenta los meses que estuvo tras las rejas el año pasado.

Germán Anabitarte y Ángel Alí Gay, los abogados de la abuela de la víctima, sostuvieron que se hizo justicia, pero esperaban una condena «más correcta», como los 15 años de cárcel que había solitado, en primera instancia, el fiscal instructor.

 

Antes de la resolución del tribunal, en los alegatos, el fiscal de juicio, Ernesto Lutens, recordó que la violación sucedió la segunda quincena de diciembre de 2020. La víctima se lo dijo a su abuela, con todas sus limitaciones lingüísticas, de pronunciar y de oír: «Papá me tocó». E hizo un dibujo, que luego repitió en una Cámara Gesell.

Bosquejó el dormitorio donde descansaba toda la familia. Dibujó las camas separadas y, a un lado de donde estaba ella, representó a su padre. Tenía el ceño fruncido y le había clavado la mirada a ella. «Papá malo», decía.

Relató, como pudo, que el hombre la tocó con una mano en su entrepierna, luego le introdujo algo, no pudo decir qué, y le pegó en la boca, para que no hiciera ruido.

El fiscal, la defensora de la Niñez y Adolescencia, Yésica Agüero y los abogados de los abuelos de la ahora adolescente recordaron que el examen médico que le hicieron, en ese momento, no dejaron lugar a dudas. Tenía el himen destruido por un elemento de una contextura que fácilmente lastima la zona íntima de una criatura de 12 años.

El 19 de junio del año pasado hicieron una segunda Cámara Gesell. La chica pudo expresarse mejor porque contaba con un implante, que le permitía escuchar un poco. En esa segunda audiencia, ella negó todo lo anterior.

Dijo que «papá no era malo» y que «era bueno». Lutens, Agüero, Anabitarte y Gay coincidieron en que esa retractación no tiene validez, ni mucho menos quiere decir que el ataque sexual no ocurrió. Sino que hicieron hincapié en que suele ser un efecto posible en las víctimas de agresiones del tipo. Anabitarte resaltó, además, que a la nena, de alguna forma, le llenaron la cabeza. Un tío le hizo pensar que por culpa de ella su padre había terminado preso, su madre no tenía cómo alimentar a sus hijos y eran pobres.

Gay recordó que a Chacón lo denunciaron numerosas veces y lo único que hicieron fue imponerle restricciones de acercamiento a su familia, que jamás acató. También indicó que la víctima fue testigo de toda la violencia de género a la que el ahora condenado sometió a su madre. Un día la aportó con un cuchillo, se lo clavó en una pierna, le robó teléfonos y hasta la amenazó con un hierro en presencia de una amiga.

Finalmente, Lutens solicitó 14 años de cárcel. Agüero, Anabitarte y Gay coincidieron.

A su turno, la defensora oficial, Eliana Pradel, expresó que pareciera que todas las condenas por casos de abusos sexuales solo precisan de una denuncia, una Cámara Gesell e informes subjetivos hechos por psicólogos, que ni se molestan en apoyarse en autores y solo se basan en sus interpretaciones. La libertad de un hombre pareciera estar en manos de puntos de vista y no de pruebas objetivas, consistentes y con respaldo científico, se quejó la abogada.

Destacó, obviamente, la audiencia de retractación de la víctima. Por otro lado, dijo algo que contrastaba sobremanera con lo expuesto con anterioridad por los otros letrados. Refirió que la revisión médica no reveló que sufrió un ataque sexual.

Por eso, solicitó la absolución de Chacón. Pero de nadie sirvió, una hora después, el tribunal lo condenó.

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