Ya juzgan al empleado de un club de golf por abusar varias veces de un nene de cuatro años

El hombre tiene ahora 46 años. Los ultrajes habrían ocurrido en una colonia de verano, entre el 14 de diciembre de 2023 y el 15 de enero de 2024.
21 de octubre de 2025

J.H.R. ya es juzgado por un Tribunal de Villa Mercedes. Llegó a la sala de juicio 2 libre, desde su casa seguramente. Pero eso no quiere decir que los delitos y la pena que afronta sean leves. Al contrario, si las tres juezas que presiden el debate oral lo declaran culpable podría ir a la cárcel 15 años. Según la teoría fiscal, lo que hizo dos veranos atrás le cambió la vida para siempre a J., una criatura de apenas cuatro años. El hombre es empleado en un club de golf de la ciudad y, durante un mes entero, tocó y besó en su entrepierna al chiquito cada vez que iba a los baños de ese lugar. Actos que J. luego trató de repetir hasta con su propio padre y algunos compañeritos porque no sabía lo que realmente eran: abusos sexuales, es decir, delitos y actos sexuales que nada tienen que ver con un niño.

Las juezas Sandra Ehrlich, Daniela Estrada y Virna Eguinoa recordaron, en la apertura de la audiencia, que el hombre de 46 años está acusado de «abuso sexual gravemente ultrajante en concurso ideal con corrupción de menores calificada por tratarse la víctima de un menor de edad».

En los alegatos que abren el debate, el fiscal Leandro Estrada narró que los ultrajes, que fueron varios y se repitieron un mes completo, sucedieron entre el 14 de diciembre de 2023 y el 15 de enero de 2024. J.H.R. se encarga justamente del mantenimiento del club y, por supuesto, tenía acesso a los baños, detalló. Allí, según le contó J. a su madre, el hombre lo manoseaba y besaba en sus partes íntimas.

Todo ocurrió durante una colonia de verano para niños que habilita ese club durante esa época del año. Por ello, entre los testimonios que lo comprometen, está el de la maestra responsable de los chicos en esa colonia.

Mencionó también que cuentan con las declaraciones de los padres de la presunta víctima, de dos madres de sus compañeros, su niñera y hasta un informe que hizo la psicóloga con la que hacía terapia el pequeño.

A su turno, María Virginia Cortázar Furnari, la defensora de la Niñez, Adolescencia e Incapaces, aclaró que no tienen una prueba crucial en este tipo de causas: los resultados de la Cámara Gesell. Explicó que, de manera excepcional, no pudieron llevarla a cabo en esta oportunidad debido a la corta edad de J.

Reveló que los abusos quedaron a la vista cuando la familia, los docentes y los allegados al nene notaron que él había cambiado notablemente, casi de un día para el otro. «Usaba palabras obscenas, tenía un voculabulario inadecuado para su edad. Se había sexualizado y hasta intentó besar en sus partes íntimas a su papá y a unos compañeritos», resumió.

Al final, expuso la defensora oficial de J.H.R. Como siempre realiza en los juicios cuando le toca defender a acusados de abusos sexuales y homicidios, alzó la voz, para expresar su indignación, defendió a sangre a su asistido y cuestionó toda la evidencia en su contra.

En todos los debates orales, Mediavilla ninguneó el valor probatorio de la Cámara Gesell. La tachaba de poco seria y con cero valor científico. Sin embargo, de manera irónica, esta vez se quejó de que, entre los elementos probatorios, faltaba la realización de la Cámara Gesell y de los informes a los que arriban la psicóloga y el psiquiatra judiales, a los que siempre, de alguna manera, desacreditó. Pues, en todos los juicios anteriores, repetió que esos profesionales hacen preguntas direccionadas a los menores de edad y se valen de anticuadas técnicas y pruebas que ya nadie usa para evaluar a los chicos y determinar si fueron o no víctimas de ataques sexuales.

Destacó, tanto al principio como al final de su corta exposición, que demostrará que J.H.R. es inocente. Ante todo por la falta de pruebas serias con rigor científico, las pocas ganas de investigar de la fiscalía y de cerrar cuanto antes una causa con un delito tan gravoso como este. Y, aunque no lo dijo textualmente así, dio a entender que en un desgano por hacer su trabajo los fiscales se centraron, como siempre, en un hombre solamente, apuntaron contra él, se cerraron ahí y no averiguaron ni investigaron otras hipótesis.

 

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