Otro revés judicial para Eduardo Luis Bonilla, uno de los cuatro hombres detenidos en San Luis el año pasado, durante la redada internacional “Aliados por la infancia V”, en la que realizaron procedimientos en quince países para detener a personas involucradas en el tráfico de Material de Abuso Sexual Infantil (MASI). El juez Fernando De Viana, del Colegio de Jueces, rechazó modificar las condiciones de su detención y continuará con prisión preventiva en la cárcel puntana. Permanecerá a la espera de la realización del juicio en su contra, reprogramado para el 10 y el 11 de mayo de 2027.
El 30 de junio pasado, la Justicia ya había rechazado un acuerdo de juicio abreviado que contemplaba una pena de cuatro años de prisión domiciliaria para Bonilla. El hombre de 72 años está acusado de tenencia, facilitación y distribución de material de abuso sexual de niños, niñas y adolescentes.
La defensa oficial solicitó que Bonilla cumpla la medida cautelar bajo la modalidad de prisión domiciliaria, en el predio perteneciente a una Fundación ubicada en la zona sur de la ciudad de San Luis, que trabaja con una iglesia evangélica.
“Pedimos la prisión domiciliaria para una persona mayor de 70 años teniendo en cuenta lo que falta para el inicio del debate y que la decisión de rechazar el acuerdo de juicio abreviado la hemos recurrido y no está firme. Hemos solicitado un informe socioambiental en el lugar propuesto y una mujer que trabaja en esa fundación está dispuesta a recibir al imputado”, explicó el defensor Esteban Sala.
La defensa también propuso que, en caso de concederle la prisión domiciliaria, Bonilla no pudiera salir del inmueble bajo ninguna circunstancia, salvo por razones de salud debidamente justificadas. Además, solicitó que le prohibieran el uso de dispositivos electrónicos, el acceso a redes sociales y la utilización de aplicaciones destinadas a descargar o compartir archivos.
Asimismo, planteó que el Instituto de Reinserción Social supervisara el cumplimiento de la medida cautelar mediante controles periódicos, sorpresivos y sin previo aviso.
Durante la audiencia del viernes 31 de julio, y a pedido de la defensa, declaró una mujer que trabaja en el lugar propuesto para el alojamiento del imputado. La testigo manifestó que es enfermera y relató que conoció a Bonilla mientras cuidaba a su esposa. Agregó que tiempo después retomó el contacto con él cuando concurría al Servicio Penitenciario Provincial (SPP) para brindar charlas en el pabellón de los evangelistas.
La testigo explicó que el inmueble es amplio y que Bonilla permanecería alojado en la planta alta, sin mantener contacto con las personas que concurren habitualmente a la fundación. No obstante, reconoció que al lugar asisten niños, niñas y adolescentes.
Peligro para los niños
Si bien el fiscal de Juicio N° 2, Fernando Rodríguez, no presentó objeciones a la solicitud, el defensor de Niñez N° 2, Nahuel Lede, se opuso al cambio de las condiciones de detención. “En ese lugar funciona una fundación y una iglesia donde asisten niños, niñas y adolescentes y no debemos olvidar el delito por el que Bonilla viene acusado. El informe socioambiental no es visita en el lugar sino una entrevista a la señora y creemos además que el riesgo procesal de fuga es real”, sostuvo el defensor.
Luego de escuchar a las partes, el juez De Viana rechazó el pedido de prisión domiciliaria y, al fundamentar su decisión, sostuvo que en este caso debe primar el Interés Superior del Niño y advirtió sobre los riesgos que implicaría el lugar propuesto para el cumplimiento de una eventual detención domiciliaria.
En ese sentido, explicó que la vivienda ofrecida pertenece a una iglesia evangélica donde existe un contacto permanente con menores.
Otro de los fundamentos centrales fue el riesgo de entorpecimiento de la investigación. Si bien destacó la predisposición de la mujer que trabaja en la fundación para colaborar, consideró que ello no resulta suficiente para neutralizar ese peligro.
“La señora ha prestado su colaboración y se ve una muy buena disposición, pero no tiene una condición mínima como para eliminar los riesgos de la investigación”, manifestó.
Asimismo, sostuvo que el acceso a dispositivos electrónicos constituye un factor de preocupación, ya que podrían utilizarse para alterar o eliminar pruebas. Respecto del peligro de fuga, el magistrado coincidió con algunos planteos efectuados durante la audiencia y señaló que el imputado carece de un arraigo sólido.
La acusación sostiene que Bonilla habría facilitado, distribuido y almacenado representaciones sexuales explícitas de menores de edad, con agravantes por tratarse de víctimas menores de 13 años.
Almacenaba y distribuía
Bonilla fue detenido el martes 26 de agosto de 2025 luego de un allanamiento que se realizó en su domicilio del barrio 123 Viviendas, de la ciudad de San Luis. Su aprehensión fue parte de los resultados de una investigación en la que también fueron arrestados en la capital puntana Adrián Tobio Morán, de 30 años, Gastón Nelson Salinas, de 44, y el técnico informático Emilio Soria.
“Aliados por la infancia V” incluyó procedimientos en quince países: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana y Uruguay.
En la Argentina hicieron más de 50 allanamientos en 13 jurisdicciones: San Luis, Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), provincia de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Formosa, La Rioja, Misiones, Salta, San Juan, Santa Fe, Santa Cruz y Tucumán.
Ese día en la casa de Bonilla secuestraron dispositivos electrónicos donde preliminarmente se constató la descarga y distribución de más de 2.500 archivos digitales, de los cuales 370 fueron catalogados como de gravedad severa. La investigación se había iniciado semanas antes tras la detección de actividad ilícita vinculada a una dirección IP asociada al imputado.
Posteriormente, un informe pericial definitivo elaborado por el Departamento de Investigación de Delitos Complejos del Poder Judicial identificó alrededor de 164.000 imágenes y videos de abuso y explotación sexual infantil. El material fue hallado principalmente en una notebook, un disco rígido y un pendrive, junto con evidencia de búsquedas específicas, uso de aplicaciones de intercambio de archivos y herramientas de anonimato.
