Veinte estudiantes de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) trabajan contra el reloj para que el primer cohete experimental puntano despegue en julio próximo. El equipo, bautizado Horneros Rocketry Team, participa del Desafío Argentino de Cohetería Experimental (DACE 2025-2026), la primera competencia nacional de este tipo, organizada por la Asociación de Cohetería Experimental y Modelista de Argentina (ACEMA) con el auspicio de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la Tripoli Rocketry Association y la Space Education Foundation, entre otras instituciones. La UNSL compite junto a otros 15 equipos de siete provincias del país.
La ingeniera electrónica Ivana Trento, docente de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas y Naturales (FCFMyN) y consejera de la Rama Estudiantil del IEEE, lidera el proyecto y explicó los desafíos técnicos que implica:
«Vamos a diseñar, construir y lanzar un cohete con las características específicas de dimensiones, peso y estabilidad que determinan las bases del certamen». El fuselaje debe tener al menos cinco centímetros de diámetro, una longitud mínima de 70 centímetros y el cohete completo no puede superar los dos metros ni pesar más de 1,8 kilogramos sin motor.
Uno de los componentes más exigentes es el motor de propulsión, que el propio equipo debe construir en acero con combustible sólido a base de nitrato de potasio. «El motor impulsa hacia arriba el cohete con una fuerza controlada para que ascienda, debe ser seguro y muy resistente.
En el lanzamiento, el cohete debe alcanzar una altura de 450 metros como mínimo», precisó Trento. La recuperación del artefacto se resuelve mediante dos paracaídas de apertura electrónica: uno que se activa en el punto más alto del vuelo y otro a 250 metros de altura, para garantizar un descenso a no más de cinco metros por segundo.
El impulso desde las aulas.
“El impulsor de este proyecto fue originalmente un estudiante de Ingeniería Electrónica con Orientación en Sistemas Digitales, Tomás Arancibia, que motivó la creación del equipo de la UNSL”, destacó la investigadora.
El equipo ya tiene avanzada la parte mecánica, cuenta con las primeras piezas del prototipo aprobadas por la organización, y actualmente trabaja en el desarrollo electrónico y en la construcción de los paracaídas.
La integración es uno de sus sellos distintivos: además de estudiantes de la FCFMyN —de las carreras de Ingeniería Electrónica, Licenciatura en Física y Ciencias de la Computación—, participan alumnos de las facultades de Química, Bioquímica y Farmacia, Ciencias Humanas y Ciencias de la Salud. «Incluso hay una estudiante de la Licenciatura en Nutrición que se unió al proyecto porque tiene interés en especializarse en nutrición en ambientes extremos», contó Trento, quien también valoró la composición mixta del grupo: “Considero que es muy importante la participación de mujeres en este tipo de desarrollos”.
El proyecto cuenta con el respaldo institucional de las autoridades de la FCFMyN y el apoyo de los sponsors Matricería Argentina, Aero Rigging, Huckuroo 3D y Capacitación Industrial. Sin embargo, la búsqueda de financiamiento continúa abierta: «Necesitamos más colaboración para llevar adelante el proyecto, así que invitamos a más empresas de San Luis a que se sumen como sponsors», concluyó Trento.