Buscan fotos y testimonios para el documental de Calle Angosta

El cineasta Martín Ochoa, con ayuda de sus alumnos, rastrea imágenes y relatos del surgimiento de ese camino “de una vereda sola”, clave para la cultura de Villa Mercedes.
25 de mayo de 2025

Desde hace dos años, el cineasta mercedino Martín Ochoa oficia de arqueólogo en el lugar donde yacen algunos de los restos de cultura más importantes de su ciudad. Excava en busca de viejas fotografías, quita el polvo de los archivos y rastrea en las memorias de testigos predilectos del surgimiento y el desarrollo de la Calle Angosta, para convertirlas en piezas de su próximo documental que sueña con estrenar este mismo año. Y con ese fin, por estos días solicita a la comunidad todo el material histórico de valor que puedan acercarle.

Para el director de “Una casa con diez pinos” esta una pequeña pausa en sus trabajos de ficción (aunque en realidad no los abandonó completamente), para contar algunas de las historias de su localidad y que, tal como considera, todavía no han sido inmortalizadas en algún producto audiovisual en profundidad.

Después de haber indagado en la vida de la exviceintendenta Verónica Bailone y tras haberse zambullido de lleno a narrar el famoso Asalto al Banco Nación por la banda de Butch Cassidy, Martín enfocó la mirada en ese estrecho camino empedrado por dónde tendió sus “cuerdas” el ferrocarril y que hizo bullir gran parte de las costumbres y la música que ahora identifican a Villa Mercedes.

“Me interesa indagar en esa calle y no solo en la cueca, que por supuesto va a estar mencionada. Pero quiero ver qué pasaba en ese lugar que se abrió, desde el asentamiento del tren en 1875 y todo lo que sucedió en adelante”, le dijo a Todo Un país.

La tarea es titánica y, por ende, casi arqueológica. No solo por la infinidad de puntos de vista desde lo que podría abordarse la narrativa, sino también por la falta de archivos que documenten esa génesis, cuando todavía el festival no se había asentado allí ni las luces se habían encendido en lo que ahora es un gigante anfiteatro.

Por eso, Ochoa lanzó un pedido abierto a todos aquellos que puedan tener alguna fotografía guardada en algún cajón y que pueda convertirse en un tesoro invaluable. También quiere desenterrar relatos, testimonios y anécdotas de vecinos y otras personas que puedan aportar detalles que permitan reconstruir la vida en aquella época. Ese material será clave para avanzar con la producción y el rodaje de más escenas, ya que cuenta con algunos fragmentos filmados y que, incluso, fueron presentados en la última edición de la Fiesta Nacional de la Calle Angosta.

“Empecé con este proyecto en solitario hace más de dos años”, recordó el director. “Él que me ayudó mucho al principio fue Ricardo Miranda, que no solo es historiador, sino que es parte de la familia del boliche”, agregó.

Luego de revolver en esas historias y los datos que salían, hizo una primera maqueta y luego pudo formular el guion. Y aunque el género sea el documental, Martín volvió a echar mano a la ficción para recrear el relato, tal como lo hizo con el Asalto al Banco Nación. Para ello contó con la colaboración del Municipio y de sus alumnos del taller de cine que dicta hace más de una década en la Casa de la Cultura. “Es la primera vez que ellos participan de un proyecto mío, así que es una gran experiencia también”, expresó.

Hace unos meses lanzaron un casting para encontrar actores con parecidos físicos a Alfredo Alfonso, José Zavala y a Héctor “Chivo” Montenegro y, además de buscar material fotográfico, la producción trata de conseguir ese otro factor casi y hasta más importante: el económico. Ochoa contó que analiza lanzar una convocatoria de financiamiento colectivo, aunque no descarta otras opciones.

Contar con eso, será vitar para filmar las escenas que faltan y, luego, encarar la tarea también gigantesca de posproducción para poder llevar a una de las calles más famosas del país a la pantalla grande en un largometraje.

“Quiero darle algo a mi cuidad, desde mi profesión. Y lo digo humildemente, sin pretensiones. Pero me gustaría retratar esos momentos, esas tertulias, guitarreadas, asados, juntadas, las costumbres que hoy forman parte de nuestra idiosincrasia”, afirmó.

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