El Servicio Penitenciario Provincial compró tres máquinas para fabricar adoquines. Son ponedoras manuales marca Holanda. Cada una tiene capacidad para elaborar entre 1.500 a 2.000 unidades diarias. Con esta inversión, los internos serán capacitados y luego podrán trabajar con las máquinas. De esta manera tendrán un oficio cuando recuperen la libertad.
Karina Mantelli, directora del Servicio Penitenciario, brindó detalles durante una conferencia de prensa. Contó que se busca “la revinculación, resocialización y reinserción de los internos”. Y destacó: “Nosotros queremos que aprendan un oficio para cuando salgan a la calle, un oficio con una certificación pertinente”. La Universidad Provincial de Oficios formará a los presos y les entregará un certificado oficial.
En principio, el programa será para un máximo de 20 alojados en La Botija. Primero tendrán formación teórica relacionada a higiene y seguridad, elementos de protección personal y materiales utilizados para fabricar y colocar adoquines. Después, comenzarán manejar las máquinas.
Mariángeles Sosa, subdirectora de Revinculación, informó que los adoquines serán para uso interno. “Tenemos un camino en el Complejo Penitenciario N°2 que nos arruina los móviles, son nueve kilómetros que vamos a adoquinar”, adelantó.
Ambas funcionarias aclararon que la capacitación y el trabajo son opcionales, “no obligatorios”.
Sobre la colocación de adoquines y premoldeados, explicaron que quienes tengan la certificación podrán inscribirse. Aunque aclararon: “Se requieren algunas condiciones para poder formar parte de este programa”.
En cuanto a una posible remuneración la directora dijo: “En una segunda etapa vamos a evaluar la posibilidad, de acuerdo a la Ley de Ejecución de la Pena que establece que los internos tienen que cobrar una remuneración por su trabajo”. Y expresó que para los internos “también es una especie de devolución a la sociedad, ya que ellos se sienten cómodos teniendo una actividad diaria que favorezca la revinculación”.